Hacia un nuevo orden regional: Mundo Árabe / Oriente Medio. Por Prof. Eugenio Chahuan Chahuan.

            .El choque de civilizaciones que George Bush y sus validos están tratando de fabricar como cobertura para una guerra preventiva por petróleo y hegemonía contra Iraq va a dar lugar supuestamente a un triunfo para la construcción nacional democrática, el cambio de régimen y la modernización forzada 'a la americana'. No importan las bombas ni los estragos de las sanciones que no se mencionan. Esta será una guerra purificadora cuya meta es derrocar a Sadam y a sus hombres y reemplazarlo con un mapa redibujado de toda la región.

                                                                                                                       Edward  Said .

 La estrategia de desintegración que están  poniendo en práctica Estados Unidos  e Israel  en el Mundo Árabe  se encuentra en una etapa decisiva particularmente en Palestina e Iraq a causa de diversas variables conectadas que se entrelazan y potencian recíprocamente en sus motivaciones  y efectos. La  primera de ellas está relacionada con los intereses del sionismo, las otras están vinculadas, con las necesidades energéticas norteamericanas, la imposición del nuevo orden mundial y la globalización cuyos efectos devastadores arrojan una dramática estadística en ambas sociedades [1] .     

En lo que atañe al primer factor, tiene su origen en la percepción del sector más radical de la política israelí  por la cual la seguridad de Israel no puede darse a largo plazo si no se destruye la identidad árabe-islámica regional o si siguen existiendo en la región Estados o entidades árabes relativamente potentes. La seguridad  del Estado sionista requiere la transformación de la identidad civilizacional de la región en una identidad geoestratégica y  económica  medio-oriental, así como la transformación de sus estructuras políticas y sociales en un mosaico localista y dividido en estaduelos subordinados. Por ello, la seguridad del Estado sionista a largo plazo requiere la puesta en práctica de un proyecto de disgregación con el objeto de crear un vacío regional que permita a la entidad sionista jugar en el terreno político, económico, cultural, y de la seguridad el papel de poder regional [2] .

El plan sionista de desintegración se enmarca en el proyecto de globalización neoliberal, cuyos límites vienen impuestos por las multinacionales y las instituciones internacionales, caso del Banco Mundial o el FMI , la OMC  y los medios de comunicación. El establecimiento de este nuevo orden regional pasa por la extinción de la identidad civilizacional de la región y la transformación de identidad árabe en una identidad medio oriental , como habíamos señalado en el párrafo anterior y,  por la destrucción de los grandes estados árabes del entorno con el objetivo  de  eliminar los obstáculos existentes en la zona para el logro de sus intereses, siendo indudablemente Egipto, Siria, Arabia Saudita, por ser los países que dirigen la toma de decisiones a nivel árabe desde la segunda guerra del Golfo.

Mapa 1: Países árabes e islámicos. Philippe ReKacewics. Le Monde Diplomatique.

 El mapa del “nuevo orden regional”, que se pretende imponer, es un viejo trazado norteamericano-sionista, cuya existencia se puede verificar en varios documentos de los departamentos de estado  norteamericano e israelí. . El subsecretario de defensa de EEUU,  Paul Wolfowitz y el resto de los halcones de la guerra están sin duda en deuda con el historiador de Princeton, Bernard Lewis quien  no solo ha proporcionado una justificación histórica para la 'guerra contra el terrorismo' de Washington, sino que ha emergido como el principal ideólogo para la recolonización del mundo árabe a través de la guerra contra Iraq.  La obra de Lewis, especialmente su libro What Went Wrong: Western Impact and Middle Eastern Response, ha sido la principal fuente de lo que es prácticamente un manifiesto para quienes abogan por la intervención militar de EEUU para 'establecer la democracia en Oriente Medio'. Al declarar que los pueblos de Oriente Medio (es decir, los árabes y los persas) han fracasado en alcanzar la modernidad y han caído en 'una espiral de odio y rabia', Lewis exculpa de un plumazo a las políticas imperiales estadounidenses y proporciona un imperativo moral a las doctrinas de los 'ataques preventivos' y del 'cambio de régimen' del Presidente Bush [3] .

Por su parte las fuentes israelíes dan  cuenta de la misma estrategia .En un articulo publicado  en la revista Kfanim  (Tendencia) [4] , informa la posición oficial de la Organización Sionista Mundial, insistiendo en   la necesidad de desarticular a los países árabes, tales como Egipto, Siria, Iraq y Arabia Saudita y del establecimiento de un estado que sustituya a la actual Jordania. Este proyecto de desintegración del área se enmarca dentro del proceso de inserción de la zona  en la economía mundial. El discurso utilizado hace referencia a los paradigmas de democracia, derechos humanos, lucha contra el terrorismo, guerra preventiva, entre otros.

Desde su creación en 1948, Israel ha debido hacer frente a la realidad de ocupar por la fuerza un territorio —el palestino— para cuyo desarrollo ha sido imprescindible la asistencia financiera de EEUU. El desarrollo de la economía israelí —asociado al mito del modelo colectivista de los kibutzes y a la transformación del desierto en un vergel por los colonos judeo-europeos— sólo ha sido posible gracias a la inyección de miles de millones de dólares norteamericanos [5] , previo desalojo masivo y militar de la población oriunda palestina [6].

Sin embargo, mientras el proyecto colonial del sionismo sólo ha podido realizarse desarrollando un desproporcionado potencial militar, - de nuevo gracias a la ayuda norteamericana,- que le hace hegemónico en la región. Israel tiene 5,8 millones de habitantes, es decir, una milésima parte del conjunto de la población mundial. Entre los años 1949 y 1998, EEUU ha proporcionado un total de 84 mil millones de dólares en ayudas a Israel, cifra  que excede la ayuda proporcionada a todos los países del África Subsahariana, de América Latina y del Caribe juntos, que cuentan con una población total de más de mil millones de personas [7] .

La inserción de la economía israelí en los mercados árabes constituye una de las claves que, junto a la apertura a la penetración económica de las grandes multinacionales propugnada por el neoliberalismo del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, integran el diseño económico norteamericano del “Nuevo Orden Regional” para el Mundo Árabe. Este proyecto, que ha encontrado la aceptación de la mayor parte de los regímenes  árabes, supone contrariar toda la lógica de la resistencia árabe al proyecto histórico del sionismo, que ha nutrido durante décadas la cultura política de los  pueblos árabes y que está indisolublemente asociada al rechazo a la ocupación israelí y a la reivindicación de los legítimos derechos nacionales palestinos. Operando al margen de los escasos avances políticos que ha tenido el proceso negociador palestino-israelí, la inserción de Israel en las estructuras económicas árabes ha progresado en varios países árabes, gracias a la aceptación con que sus regímenes la han asumido bajo la batuta estadounidense. Sin embargo, la normalización de todo tipo de relaciones con Israel encuentra en los pueblos árabes su más firme opositor y cobra en ellos el símbolo de la resistencia, pues en el rechazo a las aspiraciones hegemónicas israelíes, su expresión popular sintetiza y conjuga la oposición al proyecto global neocolonizador del espacio árabe.           

El Plan estadounidense orientado a garantizar el dominio de los importantes recursos energéticos de la región del Golfo Pérsico-Cáucaso-Asia Central -utilizando no únicamente sus instrumentos de política exterior, grandes capitales y empresas, sino también una cada vez mayor presencia militar directa- comienza a mostrar una naciente correspondencia en regiones del África Subsahariana, especialmente en la zona del Golfo de Guinea. Curiosamente, en ambas proyecciones, también aparece un importante nivel de conexión israelí [8] .

La resolución de utilizar a Iraq como segundo capítulo  en la actual lucha contra el terrorismo y contra otros actores internacionales, tales como  Irán y Corea del Norte, [9] que Washington considera como amenazas a la seguridad internacional,    tiene como objetivo paralelo hacer avanzar los intereses norteamericanos de acceso y control sobre los enormes recursos energéticos de toda la región del Golfo Pérsico, el Asia Central y el Cáucaso. Este propósito se incorpora a toda una estrategia global que contempla un mayor involucramiento en las regiones del mundo que posean importantes reservas de petróleo y gas natural, esquema dentro del cual África Subsahariana comienza a  cumplir un progresivo rol [10] .

Las perspectivas y estudios de pronósticos  tocantes a cómo se comportará el mercado de los energéticos en los próximos años, indican regulares incrementos en el consumo global de todos los tipos de energía para los próximos 30 años, siendo los más notables los del petróleo y el gas, por lo que ambos continuarán teniendo una importancia trascendental para todos los actores internacionales.

En el caso particular de Estados Unidos, debemos tener en cuenta que en el año 2001, este país importó el 54% de sus necesidades energéticas. Un 48% provino del hemisferio occidental, el 30% del Golfo Pérsico (dividido en 18% para Arabia Saudita, 9% de Iraq y 3% de Kuwait), y un 15% de África. Esta tendencia de dependencia importadora seguirá aumentando hasta alcanzar un 62% en el año 2020. Para el caso europeo, las cifras son aún más alarmantes, pues se estima que para el 2030, el viejo continente, importará el 92% del petróleo que consuma y el 81% del gas.

Esta preocupante contexto, ha sido recogido ya sea en el documento National Energy Policy del Presidente Bush, como en el llamado 'Informe Cheney', en los que se reconoce el impacto que la importación de energéticos tiene sobre el esquema de la seguridad nacional de Estados Unidos, por lo que se recomienda incrementar la producción nacional, explotar nuevas áreas, así como expandir y diversificar las fuentes de suministros energéticos. Aunque es cierto que los intereses del sector de la energía aparecen representados abrumadoramente en la actual administración estadounidense, por figuras tales como Bush, Cheney, Rice, Norton, Evans, Khalilzad y muchos otros, podemos señalar que este factor no es de interés exclusivo de la misma, sino que tiene un carácter mucho más estructural. EEUU seguirá necesitando de estos recursos y le será imposible alcanzar la utopía del 'freedom from foreign oil' ('libres del petróleo extranjero').

Dependencia energética y vulnerabilidad

EEUU está verdaderamente motivado y en condiciones de seguir reorientando su mercado para lograr suministradores múltiples y evitar con ello una dependencia elevada de algún punto potencialmente vulnerable como lo puede ser el Oriente Medio, pero ello nunca significará que se aleje de la zona con las reservas más importantes del mundo, por el contrario afinará sus mecanismos de influencia y dominio.

Es imprescindible, para todo análisis,  considerar que la zona del Golfo Pérsico o Árabe posee el 65% de las reservas mundiales comprobadas de petróleo (unos 679 mil millones de barriles), y cuenta además con el 35% de las reservas de gas natural. Por otra parte, la región del Cáucaso y el Asia Central tienen reservas petroleras confirmadas cercanas a los 35 mil millones de barriles, aunque los más recientes estudios llegan a elevar los estimados posibles hasta 235 mil millones de barriles, que si bien son mucho menores que las del Pérsico, sin duda alguna se convertirían en los segundos volúmenes más importantes a nivel mundial. Respecto al gas, si se suman las reservas del Cáucaso, Asia Central y Rusia, ellas representarían aproximadamente un 34% de las reservas mundiales, casi iguales a las del Pérsico.

Para ello, en lo que a Palestina respecta, EEUU ya ha dado vía libre a Israel para que, tras el fracaso del proceso negociador de Oslo y, con éste, de su pieza clave, el proceso de normalización económico árabe-israelí —es decir, la inserción  económica de Israel en la región árabe y de ésta en la economía globalizada—, imponga una solución militar a la Intifada y a la cuestión palestina. Esta solución,  se  ha intensificado desde el 11  de setiembre del 2001 al abrigo de la“campaña contra el terrorismo”, que ha permitido al gobierno de Ariel Sharon y a la Administración Bush criminalizar el derecho a la resistencia palestina identificándola perversamente como terrorismo, cambiando las reglas del juego impuestas hace diez años a los palestinos y anulando los referentes legales alcanzados en Oslo: la legitimidad de la Autoridad Palestina y de sus instituciones ha quedado anulada y es ahora Israel y EEUU, con la complicidad de la Unión Europea (UE) y de las propias NNUU, quienes pretenden designar la representación política palestina imponiendo un proceso de reforma política interna en el  peor de los escenarios posibles, el de la represión brutal y el de la ocupación militar israelí. A la espera de que el nuevo ordenamiento regional que abrirá la intervención armada contra Ir'q permita reconducir el proyecto más ansiado del sionismo —la consolidación de Israel como potencia militar, económica y tecnológica regional a través de su inserción en el espacio árabe—, Israel gana tiempo y, vía represión y más ocupación, avanza en la ejecución de hechos consumados sobre el terreno para favorecer  un nuevo éxodo masivo de población palestina que eufemísticamente se ha denominado transfer—  que habría de provocarse a la sombra de la nueva guerra contra Iraq. y  que contribuya a garantizar el control efectivo —territorial y demográfico— de la toda la Palestina histórica.

 

 Paco Arnau, Nación Árabe, Madrid – España, verano 2000

Un  Reino Hashemita Unificado

La creación de esta nueva realidad jurídico-política supone asumir que el territorio natural de un futuro estado Palestino deberá ser la actual Jordania, reactualizando con ello,la pretensión histórica del sionismo, que ya desde los años 70, promovió diversos planes en los que se hacía de Jordania el territorio donde se pudieran realizar las aspiraciones nacionales del pueblo palestino. Una 'solución final' de la cuestión palestina que pase por Jordania obligaría así, necesariamente, a reformular también la función de la monarquía hashemí, que pasaría a ser el nuevo aliado estratégico árabe de EEUU -desplazando a Arabia Saudí y Egipto- junto a Israel.

Derrocado militarmente el actual régimen iraquí, la fórmula sería unificar bajo la Monarquía jordana hashemí de Abdallá, los territorios de la actual Jordania y la parte central de Iraq, de mayoría sunní, dejando como 'enclaves autónomos' federados a Bagdad las regiones kurda, al norte, y shií, al sur, que son además las áreas de actual explotación petrolífera en Iraq y de máximo interés para Washington. Con ello se alcanzarían al menos dos grandes  objetivos comunes a Israel y EEUU:

- El primero, encontrar una alternativa 'legitimada' para un futuro gran Estado en Oriente Medio bajo control de EEUU, evitándose una guerra civil por el control del país entre sus comunidades kurda, shií y sunní. La Administración Bush no ha determinado cómo mantener Iraq unificado y bajo control, tras la caída del régimen iraquí, es decir, quien gobernará el país tras la intervención, y desconfía de que un personaje como Ahmad Chalabi, que preside el Congreso Nacional Iraquí (plataforma de grupos opositores financiada por EEUU y que incluye, entre otros, a las dos formaciones kurdo-iraquíes UPK y PDK) pueda cumplir tal misión.

- El segundo, permitiría que este nuevo 'Reino Hashemí Unificado' mantuviera una mayoría de población árabe sunní, no palestina, pudiendo con ello acoger el nuevo éxodo palestino desde Cisjordania, dado que los palestinos serán minoría demográfica en el nuevo Estado y podrían, con ello, quedar debidamente sometidos. La monarquía hashemí, que hoy reina sobre un Estado de mayoría palestina , no reconocida y en quiebra financiera, pasaría a gobernar  sobre una potencia demográfica y económica de primer orden

Este maquinación, que pudiera parecer especulativa, ha sido discutida durante un encuentro entre el príncipe heredero Hasán de Jordania y miembros de la oposición iraquí en Londres el pasado mes de julio, y según fuentes israelíes está siendo valorado seriamente por la Administración Bush, siendo sus principales partidarios, el vicepresidente Cheney y el vicesecretario de Defensa Wolfowitz : un gran reino hashemí sería un Estado que otorgaría a EEUU un control estratégico definitivo -político, militar y económico- sobre Oriente Medio, desde el cual amenazar a los vecinos Irán y Siria (también en el punto de mira de la 'guerra global contra el terrorismo' de Washington) y hacer declinar definitivamente la influencia regional de los antiguos aliados Egipto y Arabia Saudí.

Las entidades kurda y shií, asociadas a este nuevo Estado pro estadounidense o con un estatuto particular de protectorado, abrirían a las compañías petrolíferas estadounidenses las principales zonas de explotación de crudo del actual Iraq . A fin de garantizar la seguridad en ambos enclaves y su vinculación política con el nuevo reino hashemí -tranquilizando con ello a Turquía sobre un Kurdistán independiente y previniendo a Irán de cualquier veleidad sobre la zona shií-, EEUU podría justificar el despliegue y estacionamiento prolongado de sus tropas en la zona. Ciertamente, Turquía teme que EEUU consolide una alianza con los kurdos-iraquíes (especialmente con el partido de Talabani, la UPK) que la margine en este reordenamiento regional que habrá de darse necesariamente tras la guerra. Turquía ha expresado su preocupación ante la creación de una entidad kurda al norte de Iraq, no tanto porque ésta sea inicialmente la pretensión de los dirigentes kurdo-iraquíes que han reiterado su compromiso con un Iraq unificado y buenas relaciones con Ankara, sino a fin también de obtener concesiones territoriales tras la guerra sobre las provincias de Mosul y Kirkuk (Suleimaniyah), con población turcomana y ricas en agricultura y petróleo, que reclama históricamente como suyas desde el acuerdo anglo-francés de Sykes-Picot de 1916, tema que está siendo tratado como parte de las condiciones planteadas por Turquía a EEUU para apoyar la intervención.

 

                                                                       Paco Arnau, Nación Árabe, octubre 2002.

 

Un nuevo Sykes-Picot para el siglo XXI

Como puede advertirse, la intervención contra Iraq no solo determinará la sustitución ilegal del actual régimen iraquí por otro aliado de EEUU, sino un proceso encadenado de cambios que habrá de redibujar el mapa de la zona en función de los intereses estratégicos de Washington. El conjunto de los pueblos árabes de Oriente Medio árabe, si se desencadena la guerra y es derrocado el actual régimen iraquí, está condenado a una nueva y prolongada etapa de dominación imperialista, de recolonización efectiva: un nuevo Sykes-Picot para el siglo XXI. [15]

La acción de EEUU reproduce explícitamente el modelo colonial  que a comienzos del siglo XX sumió a los pueblos árabes y a sus aspiraciones nacionales de soberanía e independencia bajo la dominación política, económica y militar de las  potencias  Europeas. La historia se repite ahora  ochenta años después,  EEUU se consolida, como potencia hegemónica en la región. La dinámica abierta contra Iraq por la Administración Bush significará, el desmoronamiento —sin objeción real de la comunidad de Naciones— del sistema legal que ha regido las relaciones internacionales desde hace más de 50 años. Ello es relevante,  no solo por lo que significa en cuanto a quiebra de un orden que, por lo demás establecido por las potencias occidentales emergentes tras las dos guerras mundiales del siglo XX, ha beneficiado fundamentalmente a sus intereses hegemónicos, sino porque anula de hecho todas las normas legales que garantizaron, desde entonces, la inviolabilidad de las fronteras y los principios de independencia y soberanía de los Estados.

[1]          Maati Ahtisari, Subsecretario de la NNUU  2 UN/SC doc... S/22366, 20 Marzo  1991, párrafo 8. “[...] Nada de lo que habíamos visto o leído nos había preparado para [...] la devastación que ha acontecido en el país. El reciente conflicto ha producido resultados casi apocalípticos [...] Iraq ha sido relegado, por mucho tiempo, a la era preindustrial”. (Los bombardeos sistemáticos de EE.UU. y Gran Bretaña y el bloqueo impuesto a Irak desde 1991, han causado más de un millón de muertos).

               Desde el comienzo de la Intifada al 31 de diciembre de 2002, las pérdidas de vidas  registradas se elevan a 2.898, de ellos 2.155 palestinos y 687 israelíes. Entre los 42.230 palestinos heridos durante el mismo período, 11.531 eran niños y 2.100 eran mujeres. 5.600 de los heridos padecerán de por vida, algún tipo de invalidez, de estos 1.100 son niños. Durante los últimos 27 meses, 18.061 palestinos han sido detenidos por el ejército israelí, 8.500 permanecen, hasta la fecha de hoy, en cárceles israelíes. Por otra parte, 712.619 árboles han sido arrancados y destruidos, bien por los tanques del ejército israelí, o bien por los colonos, mientras que 37.295 casas fueron dañadas e incendiadas y de estas, 2.735 fueron destruidas completamente.

[2]Ibrahim Alloush'Al-Jatar al-Akid: al-Urdun wal-istriyatiyiyyah al-sahyuniyyah fi al-mintaqah al-arabiyyah'.Al-Sawt al-Arabi al-Hurr,    Jordania y la estrategia sionista en el Mundo Árabe. La Voz Árabe Libre Aman, Jordania 2002.

[3]  Edward  Said ,Lamis Andonis, Al-Ahram Weekly, núm. 616, 12/18 diciembre de 2002.

[4]  Israel Shahak. revista Kfanim (Tendencias). 1982 Israel.

[5]  James Petras,   Israel y Estados Unidos, una relación única.Nación Árabe, Madrid, 2002.

[6]  La Proclamación del Estado de Israel en 1948 ha quedado asociada en la memoria colectiva de los pueblos árabes -particularmente del palestino-  al Nakba, el Desastre, simbolizado por la pérdida de Palestina. Antes, durante y después del establecimiento de Israel, el pueblo palestino ha sido víctima de un plan premeditado de violencia y terror por parte de las fuerzas sionistas que determinó que 417 aldeas fuesen destruidas, 531 localidades palestinas fuesen desalojadas y 780.000 palestinos   se convirtieran en refugiados con el objetivo de hacer realidad el primer gran mito fundacional del Estado de Israel: Que Palestina era una tierra sin pueblo para un pueblo sin tierra. Más de cincuenta años después, la realidad de Palestina sigue viva en los cerca de cinco millones de refugiados y desplazados que, desde el abandono y la miseria, siguen reclamando su derecho al retorno y el reconocimiento de sus derechos nacionales.

[7]Clyde R. Mark, 'Israel: U.S. Foreign Assistance,' Congressional Research Service, U.S. State Department ,Washington 2002.

[8]Luis Mesa Delmonte y Rodobaldo Isasi Herrera, Medio Oriente y África Subsahariana en la visión de la seguridad energética de EEUU: La conexión israelí

[9]Massimo Calabresi, 'The Axis of Evil. Is it for real?, Time, febrero 11, 2002, pág.12.

[10] Mesa y Herrera, Op cit.

[11]Paul Wollowitz, ¿Cuál debería ser la estrategia de EEUU en Oriente Medio? Instituto   Rand, EEUU, 2002

[12]El movimiento reformista islámico Wahhabi aparece en el momento en que el Imperio Otomano empieza a manifestar sus primeros síntomas de decadencia a mediados del siglo xviii. Fue un movimiento de renovación política y religiosa que buscaba recuperar la pureza  originaria del Islam, volviendo a sus fuentes primarias: Corán  y Sunna.

[13]Wolfowitz,Op cit.

[14]Wolfowitz,Op cit.

[15] No habiéndose inclinado la balanza a favor de ningún país aliado para decidir las zonas de influencia que las Potencias deseaban repartirse cuando cayera el Imperio otomano, el gobierno inglés y el mando francés encomendaron a MARK SYKES (experto en asuntos de Oriente) y a CHARLES F. G. PICOT la redacción de un protocolo que sería refrendado más tarde por Inglaterra, Francia y la Rusia de los zares. En la primavera de 1916 ya había sido conocido por los respectivos gobiernos. Identificado este proyecto con el nombre de Acuerdos SYKES-PICOT, en estos se preveía la distribución de intereses a favor de Francia y Gran Bretaña el  territorio que tendría 'soberanía' árabe.

El Presente Histórico en la Guerra del Golfo. Por Prof. Zvonimir Martinic Drpic.

Uno de los problemas mas dificiles para un historiador es el análisis de los fenómenos contemporáneos, porue el lector demanda una explicación acabada e una historia que el mismo ha vivido, y que por la cercanía al hecho, no aparece tratada en los libros. Es justamente el caso del tema que hoy nos convoca en este Seminario 'La Guerra que ya comenzó', que intentara explicar porque, mas tarde o mas temprano, Estados Unidos declarara la guerra a Irak, tal como lo hizo el año 1991 a través de la operación 'Tormenta del Desierto'. Se pretende por tanto entender la futura guerra, considerando que existen ciertos elementos que desde la guerra de 1991 se han mantenido constantes en el tiempo y que validarían esta nueva y posible guerra, teóricamente a desatarse en febrero de 2003.

Reitero que un análisis de esta naturaleza es particularmente conflictivo para quienes nos ocupamos del estudio del pasado, porque la Guerra del Golfo de 1991, fue un acontecimiento seguido por todos nosotros a través de los medios de comunicación, forma parte entonces de nuestra historia del presente, de un proceso que aun fluye y que ha determinado, por parte de la oblación mundial una nueva percepción del tiempo presente, a tal punto que desde ese acontecimiento, la prensa, los Politólogos y los militares, tienden a considerar que desde la década de 1990 se ha producido un cambio de época a nivel global, especialmente porque en esa década se produjo la desaparición de uno de los dos gigantes de la Guerra Fría, la Unión Soviética.

No obstante ello, el historiador debe trabajar con el pasado, y si acepta que en la década de 1990 se produjo a nivel global un cambio importante debe, en virtud de su oficio, aportar los elementos de juicio de carácter político, económico, social, militar, religioso y cultural, que permitan a través de su análisis, comprender que estamos ante una historia nueva caracterizada por sociedades diferentes a las existentes antes de 1990.

En este sentido, es evidente que una posible ruptura histórica de lo que fueron las características del siglo XX, se sitúa entre las décadas de 1980 y 1990 con manifestaciones tales como: la crisis de la ex URSS y por ende del socialismo real, dado que desde la Revolución Bolchevique de 1917, el Estado soviético había propiciado la construcción de un nuevo modelo de sociedad, Transformándose la URSS en la alternativa real para lograr este ideal.

Incuestionablemente podemos establecer respecto a esta posible ruptura histórica, que la decada de 1980 mostró signos claros de crisis, ...Los acontecimientos políticos en el ámbito socialista tuvieron una primera repercusión mundial como fue la desaparición del sistema bipolar, de casi cincuenta años de curación, presidido por dos grandes superpotencias enfrentadas, que han coincidido, o quizás han tenido su origen mismo, con otros acontecimientos y movimientos asimismo de gran importancia, aunque menos espectaculares. En efecto, si el símbolo del cambio de época puede ser político, estatal o internacional, la nueva historia no se reduce a este hecho. En los años 90 parecen cristalizar otros inmensos cambios. La humanidad ha entrado de manera perfectamente reconocible en la expansión imparable de una nueva revolución tecnológica, la digital, la transformación de fondo de todo el sistema económico mundial, la revolución de la información y las comunicaciones de todo tipo, una serie de fenómenos que señalamos hoy con la expresión globalización, el desorden de las relaciones internacionales, la distancia creciente entre las áreas desarrolladas y no desarrolladas del mundo, la presión cada vez mas acusada de un problema ecológico o medioambiental y, en fin, la crisis observable de muchos elementos componentes de la cultura creados por la modernidad, en sus valores y su sentido. Es muy posible que con la historia de los años 90 del siglo XX, convenga ya empezar a hablar de postcontemporaneidad [1]

No debemos olvidar que insignes historiadores como Eric Hobsbawm han reducido al siglo XX solo al periodo 1914-1991, vale decir, a todo el arco de tiempo que va desde la Primera Guerra Mundial hasta la caída de la Unión Soviética, un periodo al que Hobsbawm califica como el siglo corto. sirven por lo tanto las coordenadas históricas con las que explicamos ese corto siglo XX, para explicar igualmente la historia mundial marcada por el postcomunismo y el neoliberalismo, la digitalización, la globalización y el orden del desorden internacional. La respuesta parece ahora mas fácil: se trata de realidades históricas nuevas que representan el fin de algunas de las grandes certezas, o de las grandes creencias o ilusiones que habían iluminado la época contemporánea. Si nos basamos en ellas puede decirse que realmente la humanidad marcha hacia una nueva época. Pero también es cierto que el cambio ha comenzado ya antes... [2]

Esto es en lo que quisiera insistir; de una u otra manera todos los acontecimientos que se produjeron durante la Guerra Fría, muchos de ellos traumáticos, hicieron posible desde la década de 1990 una historia que respecto de sus hechos aun no esta clara. ...No existen libros de historia sobre los años 90..Hay que acudir a fuentes especificas como: prensa, registros audiovisuales, testimonios orales, estadísticas, al no poderse recurrir, por lo general a la documentación archivística. Hay que estructurar para hacerlo inteligible un transcurso de acontecimientos muy inmediatos que, considerados cada uno en si mismo, pueden no mostrar con claridad su sentido propio. Ademas hay que tener en cuenta que la Historia que se esta presentando ha sido vivida por quienes la están leyendo o escuchando. Por ello el historiador tiene que efectuar su visión desde la globalidad de todos los sectores de la vida humana, desde lo económico a lo intelectual, y desde la vida cotidiana hasta las estructuras mas inconscientes en las que se mueven los sujetos   [3]

Es necesario reafirmar entonces que lo antiguo y lo nuevo se entremezclan y que por lo tanto la guerra que ya comenzó debe ser entendida en el contexto de un presente distinto, pero especialmente desde los procesos que se venían gestando desde épocas anteriores, entre los cuales me parecen importantes: el renacimiento islámico, la política revisionista china, el gobierno de Ronald Reagan, las reformas de Mijail Gorbachov , y finalmente analizar en forma somera la Guerra del Golfo.

El Renacimiento Islámico.

Este fenómeno se explica porque en el curso de la postguerra todos los países islámicos lograron obtener su independencia, y sobre la onda de un gran movimiento nacionalista, lucharon para sustraerse, y en gran parte se sustrajeron, a la hegemonía económica y cultural de Occidente.

También es necesario considerar que en el contexto de los levantamientos regionales, la creación del Estado de Israel por las Naciones Unidas en 1947, genero la inmediata reacción de la Liga Árabe una vez que David Be Gruñón procedió a proclamar el Estado de Israel en mayo de 1948. Las guerras arabe-israelies que se sucedieron entre 1948 y 1973, pusieron de manifiesto el desarrollo de un panarabismo anti israelí, cuyo principal exponente fue Gamal Abdel Nasser, Presidente de Egipto. La imposibilidad de los Estados arabes del Medio Oriente de derrotar en cuatro guerras a Israel, hizo posible el surgimiento de la resistencia palestina a través de la creación de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) en 1964, la que intento hacer valer internacionalmente la causa palestina en desmedro del Estado de Israel.

La decidida acción del Presidente egipcio Anwar El Sadat, sucesor de Nasser, de firmar la paz entre Egipto e Israel en 1978, posibilito a los egipcios no solo recuperar el territorio del Sinai, sino también constituirse en un referente obligado de las posibles soluciones al problema palestino, no encontrándose la misma respuesta por parte de los Estados Árabes de la región, que siendo la mayoría de ellos oligarquías, dictaduras, y muy pocos con un régimen de transición a la democracia, privilegiaron el resguardo de sus propios intereses internos, mas que el compromiso internacional por la suerte de los palestinos.

No debemos olvidar ademas que el factor religioso ha sido también causa del nacionalismo islámico; ello se explica a través de la guerra entre Iran e Irak por la hegemonía del Golfo Pérsico que se desarrollo entre 1980 y 1988. Esta guerra tiene su explicación por el hecho que en Irán la impronta absolutista e iluminada del Sha Rheza Pahlevi, privilegio sobretodo los intereses de la burguesía comercial, lo que produjo choques entre el Sha y la aposición de izquierda, como también la de la derecha fundamentalista islámica, todo lo cual, después de un periodo de luchas, revueltas callejeras, manifestaciones en contra del gobernante y reiteradas huelgas, obligo a Rheza Pahlevi, enfermo de cáncer, a abandonar el país en febrero de 1979.

Se produjo entonces en Irán un movimiento revolucionario animado por el clero musulmán chiíta y cuyo máximo líder era el Ayatollah Ruholla Komeini, quien fue traído desde Francia en donde estaba exiliado, para que se pusiese a la cabeza del Estado y estableciese una República islámica. Esta República fue en verdad un Estado teocrático, tradicionalista, antioccidental y populista, muy intolerante, que acentuó su aposición hacia Estados Unidos, país que había hecho de Irán el territorio estratégico de su política en el Medio Oriente. La crisis que se produjo entre ambos Estados tuvo su máxima expresión en el secuestro de un grupo de funcionarios norteamericanos, por parte de una organización de militantes islámicos que contó con el apoyo y la cobertura de las propias autoridades estatales,y que los mantuvo como rehenes por mas de un año en Theran (1979-1981) .

En 1980, Irán se vio enfrentado a una cruenta guerra con su vecino Irak, en ese entonces un país de aproximadamente 14 millones de habitantes, y al igual que Irán, un gran productor de petróleo en la región. La guerra se produjo por la disputa del territorio de Shatt-el- Arab en el Golfo Pérsico, una zona en la cual se ubicaban las refinerías de petróleo. Debemos mencionar ademas que la guerra también estaba motivada por contrastes religiosos entre el islamismo chiíta de Irán y el islamismo sunita de Irak. No obstante ello, el problema de fondo de la guerra era, y lo será también en la Guerra del Golfo de 1991, e incluso para la guerra que ya comenzó la hegemonía sobre los recursos petroleros de la región, ya que Irak habiendo nacionalizado el petróleo, era en 1980 una nación prospera que aspiraba a transformarse en la mayor potencia del Golfo Pérsico; era un Estado liderado por el partido Al Ba'th que se inclinaba por un socialismo no islámico ni marxista y que representaba el modelo laico de las repúblicas del Medio Oriente, totalmente diferentes del Estado teocrático y fundamentalista del Irán de Khomeini.

Después de ocho años de duros combates con perdidas desastrosas para ambas partes, la guerra termino sin vencedores ni vencidos, aunque en honor a la verdad Irak estuvo a punto de doblegar a Irán, ambos Estados experimentaron una gravísima crisis no solo por la perdida de sus recursos humanos, sino también por la destrucción de sus riquezas. No obstante ello, el pequeño Irak no había sucumbido ante el gigante Irán de aproximadamente 45 millones de habitantes y ello lo fortaleció anímicamente dotándolo de energías suficientes para transformarse en el paladín de un hegemonismo islámico, del cual Sadam Hussein no trepidaría en el tiempo en intentar asumir el liderazgo panarabico que había detentado Nasser.

La Política Revisionista China.

A la muerte de Mao en 1976, se produjo en China la asunción al poder de una dirigencia pragmática que había sido reeducada en las cárceles, como consecuencia de sus desviacionismos cuando aun vivía el viejo líder. En este contexto, el liderazgo de Teng-Hsia-Ping propuso para China mejorar el socialismo a través del capitalismo lo que fue capitalizado hacia 1984, luego de algunos años de fluctuaciones en la producción agrícola y de serias deficiencias en lo tecnológico. Las reformas que se iniciaron desde esa época en China apuntaban a lograr que la economía socialista actuara con los criterios del mercado y del beneficio, lo que en muy poco tiempo genero un desarrollo del sector privado, especialmente en el sector terciario y en las pequeñas industrias urbanas, lo que no estuvo exento de consecuencias negativas tales como la desocupación y la inflación. A los intentos de modernización económica no ha correspondido un adecuado compromiso en las reformas políticas. La China de Mao no había conocido nunca aperturas efectivas en sentido liberal y democrático. Mientras algunos observadores occidentales aplaudían la política de Teng-Hsia-Ping porque introducía formas de libre mercado, la historia de los últimos años ha demostrado que el grupo dirigente comunista vivía una forma perversa de iluminismo, pensando que el mundo se podía controlar con los instrumentos de una burocracia perfecta. En el sistema chino coexisten una economía de mercado y un partido autoritario, capaz de controlar la modernización aunque fuese necesario a través de la represión   [4]

Acostumbrados los chinos durante tantos años al farreó control de la economía, la modernización impuesta venia ahora a generar los problemas propios de una economía en proceso de adecuación, como la desocupación y la inflación. Estas consecuencias generaron el descontento y las protestas de grandes masas citadinas y obreras, situación que fue empeorando durante los años 1987 y 1988 al generalizarse la aposición antigubernamental de los estudiantes de las universidades de Beijing y de Shanghai en marzo de 1989, quienes denunciaron sin tapujos las viejas practicas despóticas del Partido Comunista y la corrupción existente al interior de el.

A estas manifestaciones estudiantiles se agregaron las de los intelectuales y profesionales, lo que obligo al P.C.CH a definirse. En la dirigencia comunista, el sector liderado por Zhao Ziyang fue abiertamente partidario de llegar a tratativas con el movimiento, mientras que el resto de la dirigencia considero que las peticiones del movimiento: democracia, libertad de expresión, de reunían, de imprenta, libre e igualitario dialogo con la dirigencia del partido, discusión de la situación con los jerarcas del partido ante los medios de comunicación nacional y extranjera, era la expresión clara de un movimiento antisocialista y contrarrevolucionario.

Todas estas acusaciones fueron rechazadas por los estudiantes reunidos en la plaza Tien An Men de Beijing, y al radicalizarse las posiciones, Zao Ziyang y los suyos fueron marginados y Teng Hsia Ping y el gobierno optaron por la represión, la que tuvo que posponerse por la visita de Gorbachov a Beijing el 15 de mayo. Las huelgas de hambre iniciadas en Tien An Men se extendieron a las grandes ciudades de China lo que obligo al gobierno a decretar la ley marcial el 20 de mayo. Finalmente, en la noche del tres al cuatro de junio de 1989, las fuerzas militares chinas se adueñaron a sangre y fuego de la plaza, aniquilando la inefectiva resistencia estudiantil. Según los observadores internacionales el numero de víctimas fue superior a 1.000, el gobierno chino tan solo reconoció a 200.

El 24 de junio el mundo se sorprendió negativamente cuando el Comité Central del Partido Comunista precedió a legitimar lo obrado y premio a los oficiales que habían tenido a su cargo la represión, procediendo al mismo tiempo a la remoción de sus cargos de todos aquellos funcionarios que habían tenido una posición ambigua frente a los hechos y que eran considerados no fiables. Desde 1997 el nuevo presidente chino Jian Zemin a quien Teng había escogido como su sucesor, podría mostrar al mundo las bondades económicas de un Estado totalitario.

El Gobierno de Ronald Reagan.

Ronald Reagan, presidente republicano de Estados Unidos, ejerció el gobierno durante el periodo 1981-1989, y su elección fue consecuencia de un viraje a la derecha generado en Estados Unidos con las manifestaciones estudiantiles y en el curso de la Guerra de Vietnam. Esta tendencia se encarno en la presidencia de Richard Nixon (1969-1974), y después del breve gobierno del demócrata Jimmy Carter (1977-1981) se afianzo durante la presidencia de Reagan.

El advenimiento al poder de Reagan venia a significar un rechazo neto a la intelectualidad liberal que había producido un giro hacia la izquierda en el país, con las reformas sociales, los conflictos sindicales y la intervención estatal en la economía, reafirmándose como consecuencia de ello el neo conservadorismo del viejo partido republicano, cuyos postulados eran cada vez mas aceptados y compartidos por la sociedad norteamericana. El Presidente Reagan restableciendo los temas del riguroso individualismo de la tradición republicana, postulo un programa de política económica que pareció desafiar (...) los principios de la economía. Propuso una serie de medidas, definidas por los publicistas como Reaganomics, mediante las cuales se debían reducir las tasas para impulsar la demanda interna y la inversión, cortar drásticamente los gastos sociales, desmantelar el edificio asistencial y liquidar la intervención del Estado en la economía: menos Estado, mas mercado   [5]

La revitalización del sector privado permitiría entonces reducir el déficit al obtenerse un mayor beneficio fiscal, y si se tenia que limitar los gastos sociales, se debía en cambio aumentar los gastos militares. En política exterior, Reagan se remetió al orgullo nacional herido por el fracaso de la Guerra de Vietnam y los recientes secuestros iraníes. La América del Norte debía volver a adquirir la hegemonía mundial, debía volver a ser fuerte, potente y respetada. La superioridad en las relaciones con la Unión Soviética debía ser ganada nuevamente, no solo en el plano de los vectores tradicionales (aviones, submarinos, misiles de mediano y corto alcance) sino que también debía ser llevado a cabo el programa de la guerra espacial, el SDI (Strategic Defense Initiative). De este modo, los Estados Unidos habrían logrado conquistar el arma absoluta capaz de decidir los conflictos atómicos del futuro   [6]

La concepción de Reagan de la Unión Soviética era la de un imperio del mal, razón por la cual se hacia necesario que Estados Unidos se fortaleciese frente a la amenaza que representaba la URSS para su propia seguridad y se impusiese sobre su rival tanto en lo político como en lo militar; una vez logrado esto se podía proceder a las negociaciones, a imagen y semejanza de lo que habían sido en la década de 1970 los encuentros entre Nixon y Brezhnev.

A partir de 1983, Estados Unidos comenzó a superar las tendencias negativas de su economía generadas por la crisis del petróleo, lo que se manifestó en un considerable aumento y reforzamiento de la producción en diferentes áreas lo que beneficio a la población. Los economistas y los politólogos colocan este aumento en el contexto del amplio cuadro de las medidas tomadas como consecuencia de la crisis del petróleo, pero en lo que respecta a Estados Unidos, están de acuerdo en indicar que, a lo menos, algunos aspectos de la política de Reagan han contribuido a esta nueva fase de crecimiento. Entre los factores positivos subrayan sobretodo, junto a los buenos resultados de la política de deflación y a la llegada a América de moneda extranjera, la confianza y el optimismo que el mensaje de Reagan supo difundir en el país, lo que se confirmo cuando las elecciones presidenciales de 1984, marcaron un éxito triunfal por segunda vez para Reagan y los republicanos   [7]

Si la posición de Reagan era abiertamente anticomunista y dura, las nuevas realidades internacionales, y especialmente las reformas iniciadas en la Unión Soviética por el nuevo líder Mijail Gorbachov a partir de 1985, flexibilizaron su posición; no debemos olvidar ademas que también contribuyo a este cambio de actitud de Reagan el escándalo Irangate descubierto en 1986 y que puso de manifiesto las obscuras redes de la venta de armas por parte de Estados Unidos al Irán del Ayatollah Khomeini, con la finalidad de fortalecer este Estado, ante un eventual conflicto con Irak.

Muchos analistas consideran que la necesidad de Reagan de recuperar al electorado producto de la crisis de confianza que se había manifestado hacia el gobierno por el Irangate, obligo a Reagan a un cambio de política. Ello se reflejo en una nueva política de distensión hacia la URSS; dejando de lado las desafiantes alusiones hacia este Estado, Reagan trato de generar un acercamiento entre las dos superpotencias. Desde 1985 con la Cumbre de Ginebra en donde se discutió sobre el modo de lograr el desmantelamiento gradual de los misiles de mediano y de corto alcance y sobre las bases de la OTAN y del Pacto de Varsovia, los encuentros entre ambos líderes cobraron cada vez mas fuerza. En enero de 1986 fue la URSS la que propuso, sin lograrlo, la eliminación total de las armas atómicas en el lapso de 15 años, lo que significaría que el siglo XXI no viviría ya mas bajo la amenaza de un conflicto nuclear. Curiosamente, el estallido del reactor nuclear de Chernobyl en abril de 1986, puso nuevamente al mundo en guardia y mostró que la pesadilla aun no terminaba ya que ademas, la URSS había ocultado el hecho por espacio de una semana, habiéndose dado a conocer la noticia primero en Occidente, al constatarse en Europa niveles de radiación provenientes de esta planta.

Los contactos se reanudaron en octubre de 1986 en Reykiavik (Islandia), Cumbre en la que los dos lideres acordaron desmantelar los misiles de mediano y corto alcance (Acuerdo INF: Intermediate Nuclear Force), lo que posibilito su firma en Washington en 1987, siendo ademas aprobado por los países de la OTAN. Entre el 31 de mayo y el 5 de junio de 1988, una nueva Cumbre celebrada en Moscú insistió en lo precedentemente acordado, y a partir de 1989, estos acuerdos fueron continuados por el nuevo presidente de los Estados Unidos, George Bush. La Cumbre de Malta en diciembre de 1989 posibilito esbozo las grandes lineas de un proyecto tendiente a la reducción de los arsenales nucleares y al retiro en el año 2000 de las fuerzas armadas acantonadas en Europa, como igualmente la conversión pacifica del Pacto del Atlántico Norte y del Pacto de Varsovia.

Esta Cumbre puso también en evidencia la realidad de un nuevo clima político en Europa; en efecto, producto de las grandes transformaciones que afectaban a la Unión Soviética con el Gobierno de Gorbachov, el nueve de noviembre de 1989 caía el Muro de Berlín y se producía la emancipación de los países satélites de la Unión Soviética, abriéndose para este país como para los demás de la Europa del Este un periodo de dificultades políticas y económicas. Muchos politólogos señalan que la Cumbre de Malta debe ser considerada como el primer signo del termino de la Guerra Fría, a partir de lo cual el mundo quedaba dominado por una sola superpotencia: Estados Unidos.

Las Reformas de Mijail Gorbachov.

En marzo de 1985 Mijail Gorbachov asumió el cargo de Secretario General del PCUS, iniciando inmediatamente la reestructuración económica: Perestroika y la transparencia informativa unida a la libertad de expresión: Glásnost, desde el interior del propio sistema soviético. La necesidad de llevar a cabo estas reformas había madurado en la mente de Gorbachov porque durante la gestión de Brezhnev (1964-1982), la Unión Soviética había experimentado un estancamiento económico que se manifestó en una reducción de la calidad de vida de la población; existía un notorio descontento en la población por la falta de bienes, a lo que se sumo un fenómeno de disidencia por las aspiraciones a una mayor libertad política y de expresión, en suma, a la necesidad manifiesta de la población soviética de lograr cambios sustanciales, los que no habían sido posibles porque los sucesores de Brezhnev entre 1982 y 1985, Yuri Andropov y Konstantin Chernenko , habían sido solo figuras pasajeras de la política soviética; débiles y enfermos, no habían sido capaces de lograr imponer las tan ansiadas reformas. [8]

Luego de asumir Gorbachov ...en abril de ese mismo año, el Comite Central del Partido, habiendo realizado un análisis sobre la crisis y formulado una explícita condena del pasado reciente, presento un revolucionario programa que afectaba el campo de la economía, de las relaciones políticas internas y de la política internacional. Es necesario, se dijo entonces, liberarse del modo de pensar de la época de Stalin, cuando existía el viejo orden conservador y hacer renacer el espíritu del leninismo. Se trata de una revolución que nace desde el vértice, pero de un vértice que ha comprendido y hechas propias las exigencias de la base   [9]

En su primera etapa, la Perestroika intento satisfacer las reales necesidades y exigencias del mercado socialista desmantelando gradualmente la centralización económica e introduciendo paulatinamente contratos individuales en las fabricas y en las haciendas colectivas; se trato de proteger los intereses individuales satisfaciendo las exigencias de la población e intentando mejorar su calidad de vida a través del aumento de bienes , incentivando de paso la inversión privada a través de la creación de sociedades mixtas. Pero no era solo la economía lo que preocupaba a Gorbachov; era también la necesidad de volver a recuperar en la política interna el espíritu de la Revolución No habrá democracia en la URSS-declaro Gorbachov- hasta que los Soviets no reasuman aquel real ejercicio del poder popular, que habían conquistado revolucionariamente en 1917. El poder de los Soviets teorizado por Lenin había sido liquidado en la era estalinista, cuando los Consejos habían sido sofocados por la estructura jerárquica del partido, que se había superpuesto a ellos. El giro hacia la democratización estuvo marcado en julio de 1988, por las deliberaciones de la XX Conferencia Pansovietica. Esta propuso que en cada centro rural, aldea, barrio, ciudad, región, territorio, república, las elecciones de los Soviets se debían llevar a cabo mediante escrutinio secreto a partir de listas abiertas de candidatos. Listas abiertas significaba que los candidatos no debían ser, necesariamente miembros del partido. De estas elecciones debían surgir las nuevas estructuras de representación de la sociedad civil, un sistema democrático y descentralizado del poder estatal, separado y diferente de las organizaciones del Partido Comunista   [10]

Como es obvio suponer, la separación entre Estado y partido inevitablemente tenia que producir a corto plazo, efectos rupturistas en la Unión Soviética; estas se manifestaron primeramente en la Europa del Este, y finamente afectaron a la propia URSS, la que tuvo que disolverse el 26 de diciembre de 1991, siendo reemplazada por la Comunidad de Estados Independientes (CEI) a la que adhirieron 13 de las 15 repúblicas soviéticas.

El tema de las reformas de Gorbachov y de la caída de la Unión Soviética es bastante amplio y complejo, y no es posible detenernos y profundizar sobre ellas en este Seminario. Para los efectos del tema que nos convoca, considero que hemos clarificado algunos procesos de la década de 1980 que nos permiten comprender como al termino de la Guerra Fría, al haberse disuelto la Unión Soviética, al no existir ninguna otra potencia que se pudiera oponer a la hegemonía mundial de Estados Unidos, las condiciones estaban dadas para que la Guerra del Golfo se desatara, sin interferencias de ningún tipo.

La Guerra del Golfo.

Respecto de la Guerra del Golfo, quiero esbozar tan solo algunos aspectos de ella, ya que el colega Cristian Gazmuri expondrá en esta sesión las particularidades del conflicto.

En primer lugar, es necesario considerar la instauración de un nuevo orden mundial por parte de Estados Unidos, país que propiciaba el real respeto a los derechos de todos los pueblos y una mayor justicia a nivel global, perspectivas que están en la base de la Guerra del Golfo, considerada como la primera crisis mundial que se produjo fuera del escenario tradicional de la oposición norteamericana-sovietica.

En segundo lugar, debemos señalar la situación de Irak. Habíamos mencionado anteriormente que la guerra entre este país e Irán (1980-1988) había generado graves dificultades económicas internas y aumentado su deuda externa, no había significado una derrota para Irak; por el contrario, los iraquíes consideraban que podían haber derrotado a su vecino y se convencieron, merced a la encendida retórica de Sadam Hussein, que estaban llamados a desempeñar una función hegemónica en la región Todo ello se hará realidad con la invasión por parte de Irak al emirato de Kuwait, país productor del 13% del petróleo mundial y con una renta per-capita de mas de 11.000 dólares.

El uno de agosto de 1990, Irak ocupo y se anexiono Kuwait generando inmediatamente la airada reacción de los Estados árabes de la región, los que se sintieron amenazados; a esta reacción de rechazo se sumaron también las potencias occidentales y los organismos internacionales. El cuatro de agosto, la Comunidad Económica Europea decreto el embargo a Irak, y entre agosto y noviembre de 1990, las Naciones emitieron 12 resoluciones condenando a Irak, lo que derivo en un ultimátum por parte del Consejo de Seguridad el 28 de noviembre, autorizando a los Estados miembros a utilizar la fuerza para restaurar la independencia del emirato, si Irak no cumplía con lo que se le pedía.

Las fuerzas internacionales que se alistaron para el conflicto constituyeron la mas formidable y heterogénea alianza multinacional y fueron lideradas por Estados Unidos, país que puso a disposición de sus aliados todos los medios logísticos y tecnológicos para lograr pleno éxito en la operación. Formaron parte de la alianza: Estados Unidos, Inglaterra, Francia, Italia, Holanda, España, Noruega, Portugal, Turquía, Canadá, Checoslovaquia, Bélgica, países musulmanes como: Egipto, Siria, Marruecos, Arabia Saudita, Pakistán , Bangladesh, Senegal y Níger, a los que se agregaron por parte de América Latina : Honduras y Argentina. Los contingentes se reunieron en Arabia Saudita, y el aparataje aeronaval opero desde el Golfo Pérsico.

Al expirar el ultimátum dado a Irak, y sin haber tenido éxito las intervenciones diplomáticas para evitar la guerra, el 17 de enero de 1991 el presidente norteamericano George Bush dio la orden para el inicio de la operación. bélica denominada 'Tormenta del Desierto' cuya dirección fue asumida por el actual Secretario de Estado norteamericano, en ese entonces general Colín Powell. Por espacio de 20 días todo el peso del potencial aéreo aliado se dejo caer sobre Irak; Sadam Hussein intento en vano provocar a Israel para que entrara a la guerra, confiado en poder sumar a su causa el frente de los países árabes El 24 de febrero se inicio la ofensiva terrestre que obligo a Irak a rendirse el 27 de febrero y a aceptar las resoluciones de la ONU y retirarse de Kuwait.

El termino de la Guerra del Golfo significo la anulación de Irak como posible Estado hegemónico de la región, pero también dejo claramente de manifiesto que las relaciones regionales de liderazgo habían cambiado; desde ahora en adelante, ningún Estado de la región podría desarrollar una política propia en la zona, sin que Estados Unidos estuviese de acuerdo, y lo que es mas importante, el termino del conflicto permitía a Estados Unidos controlar los recursos petrolificos del Medio Oriente.

[1] Arostegui, Julio y Saborido, Jorge.'Hacia una nueva época'. Los años 90. En Arostegui, Julio , Buchrucker, Cristian y Saborido, Jorge (Directores). El Mundo Contemporáneo. Historia y Problemas. Editorial Biblos. Buenos Aires. 2001. P.788.

[2] Ibid. P. 790

[3] Ibid. P. 791

[4] Desideri, Antonio, Iaccio, Marina. Secondo Millenio. Storia e storiografia.Casa Editrice G. D!Anna. Firenze.1992. p. 1078.

[5] Ibid. p. 1080.

[6] Ibidem.

[7] Ibid. pp. 1080-1081.Vease también algunos aspectos generales de Estados Unidos en: Historia Oxford del Siglo XX. Michael Howard y W. Roger Louis Editores. Tercera Parte. La Guerra Fría. 14. Estados Unidos desde 1945 de James Patterson.

[8]Vease al respecto: Gorbachov, Mijail . Perestroika;Nuevas Ideas para nuestro país y para el mundo.;Hobsbawm, Eric. Historia del Siglo XX., Laqueur, Walter. La Europa de Nuestro tiempo.,Howard, Michel y Louis, Roger. Historia Oxford del Siglo XX. , Bogdan, Henry. La Historia de los paises de la Europa del Este,, Mammarella, Giuseppe. Historia de la Europa Contemporanea. 1945-1990.

[9] Desideri y Iaccio. Op. Cit. p.1082.

[10] Ibidem.

Algunas premisas de la Paz Americana en Medio Oriente. Por José Morande y Gilberto Aranda.

Ante la inminencia de una intervención norteamericana, surgen algunas preguntas acerca de algunas motivaciones de la nueva empresa militar, así como su trasfondo teórica. Las lineas siguientes constituyen una aproximación a ciertos imperativos norteamericanos que orientan una eventual despliegue bélico. En este examen se soslayara la evidente relevancia del factor económico, lo que explica el interés de Washington por controlar el estado que posee la segunda reserva mundial de crudo. Lo anterior, debido que se trata de una aproximación a las percepciones norteamericanas, las que se centran en consideraciones en materia de seguridad y definiciones políticas. Finalmente se procederá a revisar algunos de los elementos constitutivos de la llamada Guerra contra el Terror.

El Terrorismo de nuevo cuyo

Cualquier examen de la actual estrategia política norteamericana en Medio Oriente debe considerar las percepciones de amenazas vigentes en la clase dirigente Norteamérica. En ese ámbito destaca la emergencia de las nuevas amenazas asimétricas, particularmente de una nueva forma de terrorismo.

En principio, el terrorismo es una de las formas de violencia política mas antiguas en la historia de la Humanidad. En la imposibilidad de lograr metas políticas mediante los canales previstos en el orden político de una sociedad, el terrorismo intenta enviar un mensaje ideológico o religioso mediante la inoculación del pánico en un publico determinado.

Su táctica histórica fue el enfrentamiento indirecto, mediante el cual se evitaba la colisión con el aparato militar del Estado, optando por operaciones contra personas con cargos públicos[1] .

Aunque el terrorismo contemporáneo conservo la táctica de enfrentamiento indirecto, amplio sus objetivos a vastos tramos civiles de la población. Con retazos de la Guerra Fría, Estados Unidos lo considero como una practica premeditada, una forma de violencia motivada políticamente contra objetivos no combatientes por parte de grupos subnacionales o agentes clandestinos que intentan influir en una audiencia [2] .

Este viejo paradigma de terrorismo suponía el respaldo de estados determinados. En la actualidad, y ante la emergencia de redes transnacionales terroristas, ha aparecido un nuevo terrorismo de motivación religiosa, que amplio los limites de su alcance, intentando producir bajas humanas en forma masiva.

Este nuevo terrorismo se hace visible para Estados Unidos bajo la Presidencia de Bill Clinton, manifestándose tanto adentro como fuera de su territorio. Entre dichas acciones terroristas hay que contar el atentado con explosivos en el World Trade Center de Nueva York en 1993; los ataques de gas sarin en el Metro de Tokio en 1995; El atentado y destrucción del edificio federal de Oklahoma City en 1996 y los atentados a las embajadas norteamericanas en África. durante 1998.

Los Estados Unidos bajo la administración Clinton intento responder al reto del terrorismo religioso (mayoritariamente islamista, aunque también protagonizado por otras corrientes) inyectando considerables recursos para combatirlo, lo que significo duplicar los gastos en la lucha desde diferentes frentes -prevención y contención- desde 1994 en adelante, llegando a mas de 10 mil millones de dólares durante el año 2000.

Del mismo modo, en el transcurso de los noventa en EE.UU. hubo importantes esfuerzos de innovación legislativa y burocrática para combatir el terrorismo, patrocinadas por la Casa Blanca. Se puede citar entre otros la Firma del Acta Antiterrorista de Pena de Muerte Efectiva en 1996, con la creación de un Tribunal especial para expulsar a extranjeros en forma expedita y consideración de carácter criminal a la asistencia material o financiera prestada a organizaciones consideradas terroristas.

Entre 1995 y 1998, la administración Clinton dicto tres Directivas Presidenciales contra el terrorismo, expandiendo y redefiniendo el papel de la Casa Blanca sobre la dirección y control de las actividades operacionales en esta materia.

Complementariamente, y siguiendo el viejo paradigma del terrorismo, fueron identificados ciertos estados como los principales sostenedores de este terrorismo religioso de nuevo cuyo: Irán, Irak, Siria, Sudan, Libia, Corea del Norte y Cuba.

En consecuencia, se puede concluir que en plena administración Clinton la neutralización del terrorismo de raigambre cultural-religiosa llego a ser una prioridad para el gobierno norteamericano debido al incremento del radio de acción del fenómeno. Este se expreso a través de cuatro manifestaciones:

El surgimiento de la religión como el factor ideológico predominante para los ataques terroristas. La defensa de una religión se transformo en el mecanismo de cohesión de amplios contingentes humanos de múltiple extracción nacional. El incremento letal de los ataques. La creciente competencia tecnológica y operacional de los militantes. La voluntad confirmada de la dirigencia de los movimientos transnacionales terroristas para obtener armas de destrucción masiva. La reflexión político-académica

Un segundo elemento a considerar para comprender el papel que Estados Unidos en el Medio Oriente es la interpretación que hacen los círculos académicos del nuevo orden internacional de post Guerra Fría, particularmente del segmento de intelectuales con participación en el proceso de toma de decisiones. Algunos de los mas prominentes representantes de la Academia estadounidense ha participado activamente en el diseño de política de exterior de su país, tanto en las administraciones demócratas como en las republicanas. Es el caso de Henry Kissinger, Zbigniew Brzezinski y Samuel Huntington. La revisión de sus tesis en torno a la relación norteamericana con los países de cultura islámica se enmarca en una mirada de los asuntos internacionales, centrada en la posición que ocupa Estados Unidos en el Sistema Internacional de Estados. Algunas de las premisas comunes a todos es la consideración de Estados Unidos como una Potencia Global:

1. En el ámbito militar su alcance es inigualado.

2. En el plano económico sigue siendo la locomotora del crecimiento global, no obstante la emergencia de otros actores como Japón y la Unión Europea con Alemania como centro.

3. En la dimensión tecnológica, mantiene una posición de liderazgo global en los sectores punta de la innovación.

4. En el ámbito cultural, pese a cierto grado de tosquedad, disfruta de un fuerte atractivo a partir de la llamada cultura-pop dirigida a segmentos etarios juveniles e infantiles.

En las especificidades, Brzezinski plantea que la combinación de los cuatro ámbitos referidos es lo que hace de los Estados Unidos la única superpotencia global extensa [3] . Para Brzezinski, los principales rasgos del nuevo orden internacional estadounidense son:

Un sistema de seguridad colectiva que incluye mandos y fuerzas integrados ( OTAN, el Tratado de Seguridad entre EE.UU. y Japón, etc.). Cooperación económica regional (APEC, TLC e instituciones especializadas de cooperación global (Banco Mundial, FMI, OMC) Procedimientos que hacen hincapié en la toma de decisiones por consenso, aunque dominadas por los Estados Unidos. Preferencia por la participación democrática dentro de alianzas claves. Rudimentaria estructura constitucional y judicial global ( que va desde el Tribunal Internacional de Justicia al tribunal especial para juzgar los crímenes de guerra en Bosnia).

A partir de estas bases, los referidos intelectuales enfatizan diferentes aspectos. Para Kissinger, Estados Unidos disfruta de una preeminencia global - y sin rivales - en el mundo, lo que entraña una paradoja en su política exterior [4] . Esta se manifiesta en que por una parte dicha potencia ha llegado a ser lo suficientemente poderosa como para reconocer su hegemonía mundial, pero, al mismo tiempo, sus prescripciones reflejan generalmente tanto presiones de su política interna como resabios y reiteración de premisas de la Guerra Fría El resultado es que dicha supremacía, puede llegar a transformarse en irrelevante en muchas de las situaciones que están afectando y transformando seriamente al nuevo orden global. De esta forma, en la visión de Kissinger la arena internacional exhibe una combinación de extraña sumisión al poderío de Estados Unidos con una exasperación ocasional frente a las prescripciones y confusión de los propósitos de largo plazo de la política internacional de dicho país

La perspectiva civilizacional de Huntington, en cambio, enfatiza la hegemonía cultural de Occidente, liderado por Estados Unidos [5] . Señala que en el largo plazo Occidente debe coexistir con otras civilizaciones, para lo cual cada una de ellas debe aprender a convivir a través de un entendimiento mutuo y en el cual Occidente haga prevalecer sus valores y prescripciones tradicionales con la modernidad. En el corto y mediano plazo, propone promover una mayor cooperación y unidad dentro de Occidente, particularmente entre los componentes norteamericanos y europeos. Una segunda fase contempla la incorporación a los países de Europa del Este y de América Latina cuyas culturas, aunque no plenamente occidentales, están mas cercanas a Occidente.

Respecto a otras culturas sugiere en primer lugar una política dirigida a la prevención del escalamiento de conflictos locales en guerras mayores y promover la cooperación intercivilizacional. Ello significa:

Respecto de Rusia y Japón una profundización de las relaciones cooperativas. Propone negociar la limitación a la expansión de la fuerza militar de los estados confucionistas e islámicas. Al respecto se sugiere explotar las diferencias y conflictos entre los estados confucionistas e islámicas. para desviar el conflicto con Occidente. Sugiere moderar la reducción de las fuerzas militares de Occidente y mantener la superioridad militar en el Este y Sudeste de Asia. Apoyar en otras civilizaciones grupos simpatizantes con los valores e intereses occidentales. Fortalecer instituciones internacionales que reflejen los intereses y valores legítimos de Occidente y promover el involucramiento de los estados no occidentales en estas instituciones.

Sobre dicha visión que enfatiza el papel predominante de Estados Unidos en el sistema internacional, Huntington se refiere al orden especifico de Medio Oriente. El autor fue de los primeros que abordo esta cuestión, a propósito de los desafíos planteados por la emergencia de los movimientos islamistas.

Para el cientista político norteamericano en la Guerra del Golfo, aunque pocos gobiernos musulmanes apoyaron abiertamente a Saddam Hussein, muchas elites árabes lo alabaron en privado siendo muy popular entre el publico árabe. En la nomenclatura de Huntington, los movimientos fundamentalistas islámicas. dieron su respaldo a Irak, antes que a los gobiernos de Kuwait y Arabia Saudita, a su vez respaldados por Occidente.

Renunciando al nacionalismo árabe., Saddam Hussein explícitamente invoco al sentimiento islámico. Tanto el como sus partidarios intentaron definir el conflicto como una guerra entre civilizaciones.( Occidente contra el Islam).Las declaraciones del líder religioso de Irán, Ayatollah Ali Khamenei, constituyo un llamado a una Yihad contra la agresión norteamericana. El rey Hussein de Jordania afirmo que la guerra era contra todos los árabes y todos los musulmanes y no solamente contra Irak.

Los gobiernos árabes, a su vez, se opusieron o distanciaron entre ellos ante las presiones posteriores de las fuerzas occidentales por imponer sanciones a Irak, incluyendo la zona de exclusión de vuelos en Irak.

Frente a este análisis, Kissinger recurre al paradigma sistemático de la escuela neorrealista. Medio Oriente constituirá un mundo en transición'. Para ello recurre a una analogía con la Europa del siglo XVII, marcada por la Guerra de los Treinta Años y las luchas religiosas. En la visión de Kissinger, las raíces del conflicto son ideológicas y religiosas, por lo tanto las máximas de la diplomacia tradicional para alcanzar la paz no son aplicables. En consecuencia, para transitar de esta situación de irreconciliables posiciones culturales hacia intentos de soluciones de compromiso al estilo democrático occidental, Kissinger , quien escribe antes de los atentados del 11 de septiembre de 2002 en Estados Unidos, propuso una política de aproximación hacia el régimen islámico. mas moderado de Khatami en Irán, asumiendo que esta política debe vincularse al abandono del país islámico. de la exportación de su revolución y de su apoyo al terrorismo internacional.

Lo anterior supone, que el liderazgo de Estados Unidos es esencial para alcanzar el acuerdo con Irán De esta manera, Kissinger sugería que los esfuerzos norteamericanos se dirigieran a alcanzar un consenso transatlántico que relacionara la diplomacia con razonables presiones y acuerdos con Irán, de tal forma que una política firme, consistente y conciliatoria puede llevar a Irán a tomar acciones políticas concretas para una relación cooperativa de largo plazo.

Estas tesis sirvieron de marco, ante los cambios que experimento la agenda política norteamericana después de los atentados del 11 de septiembre de 2001.

La emergencia de la Guerra contra el Terrorismo

La percepción de nuevas amenazas y las consideraciones politico-estrategicas de la elite intelectual, constituyeron el marco en que se desplegaron las nuevas definiciones norteamericanas en materias de seguridad y política exterior, después de los ataques contra World Trade Center en Nueva York y el Pentágono en Washington.

En el análisis de las respuestas del Estado norteamericano se pueden establecer las siguientes áreas prioritarias de acción de Washington en la denominada Guerra contra el Terrorismo:

INTELIGENCIA / INFORMACIÓN: involucra nuevas formas para coordinar y centralizar información relevante acerca de las nuevas amenazas emergentes, tanto intra como extraterritoriales.

político / DIPLOMÁTICO: Estrategia global bajo esquema de alianzas amplias e identificación del adversario: Se crearon listas de organizaciones terroristas así como de Estados que rescaldarían la actividad de las anteriores. El punto culminante es la consignación de un eje del mal integrado por Irak, Irán, Corea del Norte, Libia, Siria y Cuba.

MILITAR: análisis e implementación de campañas bélicas en Asia Central y Medio Oriente.

1. Inteligencia / Información

Desde los atentado contra el World Trade Center y el Pentágono, EE.UU. hizo de la anticipación la doctrina oficial de la Guerra contra el Terrorismo. La política oficial ha enfatizado que la batalla debe darse con el objeto de interrumpir los planes terroristas enfrentando las amenazas antes de que estas emerjan.

Para el logro de tal fin, la administración eficiente de la información, su valoración adecuada y análisis se transformaron en vigas maestras de la política antiterrorista. Washington precedió a una profunda reestructuración de la compleja red de organismos de inteligencia con que cuenta, buscando optimizar su gestión y mejorar sus resultados.

Se completo dicha reorganización a la seguridad nacional norteamericana con la creación de una oficina centralizada responsable de la coordinación de la lucha contra el terrorismo, a través del monitoreo inter-agencias. Se nombro un responsable global de la lucha antiterrorista siguiendo un modelo análogo al utilizado en el combate contra el narcotráfico-, cargo que recayó en el gobernador de Pennsylvania, Tom Ridge, de 56 años, veterano de Vietnam.

Posteriormente, se organizo un nuevo departamento de seguridad del territorio (Homeland Security), que unirá a las diversas agencias de inteligencia del gobierno bajo un solo liderazgo, encargado de coordinar y evacuar al gobierno federal la información relacionada con el terrorismo. El Departamento de Seguridad Nacional incluirá 22 agencias, entre otras el Servicio de Inmigración y de Aduanas, la Guardia Costera; la Guardia Fronteriza, La Agencia de Gestión de Emergencias y el Servicio Secreto, todas encargadas de la seguridad, con un presupuesto inicial de 37.400 millones de dólares, y 170 mil empleados. La Agencia Central de Información (CIA) y la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) quedaron fuera del ámbito de este nuevo departamento.

El Departamento de Seguridad Nacional se organizo en torno a cuatro ejes: a) Fronteras y Seguridad de Transportes; b) Preparación de Emergencias y Respuestas; c) Contramedidas químicas, biológicas, radiológicas y nucleares; e d) información, análisis y protección de la infraestructura.

2. Político / Diplomático

Alianzas amplias

Poco después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, Estados Unidos implemento una estrategia de respuesta global propiciando el fortalecimiento de los vínculos con los Estados aliados. Para ello se sirvió de su membresía y/o relación con organizaciones internacionales y foros multilaterales del mundo: La Unión Europea (UE), Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), Organización de Estados Americanos (OEA), y el Foro Económico de Asia Pacifico (APEC) fueron interpeladas por Washington para emitir declaraciones y pronunciarse acerca de los ataques terroristas.

El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, máximo organismo de la seguridad colectiva mundial, resolvió por unanimidad condenar los atentados adoptando la resolución 1370. En septiembre acordó una nueva la resolución 1373 en que se especificaron medidas concretas contra el terrorismo.

Desde Europa Occidental, la OTAN invoco por primera vez en su historia el articulo V del Tratado de Washington (1949), mediante el cual los aliados se comprometen a evaluar como una agresión contra su territorio, cualquier ataque hacia uno de sus miembros. Mientras tanto la UE, a través de su representación para la Política Exterior y Seguridad Común, jugo un papel de intermediación de los intereses norteamericanos al emprender diligencias diplomáticas en Asia Central y Medio Oriente. El objetivo de EE.UU., por intermedio de la UE, fue obtener el apoyo, o a lo menos la aceptación, de una futura campaña militar en Afganistán.

Por parte de la OEA, los 34 cancilleres de los países signatarios, consensuaron una resolución exhortando a todos los estados hemisféricos a reforzar la cooperación regional e internacional contra el terrorismo. La resolución encomendó al Consejo de la OEA elaborar un proyecto de Convención Interamericana contra el Terrorismo, finalmente convenida en junio de 2002 en Barbados.

En la región del Asia-Pacifico, el Presidente George W. Bush viajo hasta Shangai para asistir al Foro de Cooperación Económica de Asia-Pacifico (20 y 21 de octubre de 2001). El bloque resolvió emitir una declaración contra el terrorismo, aunque sin comprometer un respaldo incondicional a la campaña en Afganistán. Dos gobiernos fueron claves en dichas definiciones, Beijing que alego que cualquier respaldo a una intervención armada debía ser precedida de una definición internacionalmente consensuada acerca del terrorismo, y Moscú que comprometido en su propio conflicto bélico contra la resistencia chechena, entrego un respaldo a Washington en la Guerra contra los talibanes, aunque sin garantizar su compromiso futuro con otras operaciones militares.

Acuerdos post Taliban

En noviembre de 2001, la cumbre de diversas facciones afganas reunidas en Bonn, lograron una serie de acuerdos para estabilizar políticamente a Afganistán. Se determino implementar un periodo interino de 6 meses con un gobierno transitorio, apoyado por una fuerza internacional estacionada en Kabul. Posteriormente, y por decisión de una Loya Jirga o Asamblea Tribal, se nombro un gobierno transitorio de 18 meses que prepararía una carta fundamental.

Finalmente en el ámbito de las definiciones políticas norteamericanas, diversos informes confirmaron una lista de Estados acusados de patrocinar el terrorismo: Irak, Irán, Libia, Corea del Norte, Siria, sudan y Cuba.

3. Militar

Campaña Afgana

La fase inicial de la Guerra contra el Terrorismo tuvo por teatro de operaciones a Afganistán. y en una campaña militar bautizada originalmente como Justicia Infinita, cambiada posteriormente a Libertad Duradera. El mayor esfuerzo de guerra ocurrió entre el 7 de octubre y el 4 de diciembre de 2001.

La campaña militar tuvo objetivos político estratégicos y blancos militares tácticos. Entre los últimos estuvieron las bases del taliban, los campos de entrenamientos de Al Qaeda y sus refugios subterráneos.

Los objetivos politico-estrategicos fueron a) la captura de Osama bin Laden; b) la desarticulación de la red terrorista de Al Qaeda; c) el cambio del régimen Taliban por un gobierno de corte no islamista proclive a la coalición antiterrorista. El fuego aliado se concentro en el objetivo político mas probable: el cambio de régimen afgano.

Durante semanas, el frente militar se mantuvo en un estancamiento relativo, matizado por los continuos bombardeos norteamericanos sobre posiciones talibanes y de Al Qaeda. La estrategia militar combino la especialización aérea norteamericana, a través de los referidos bombardeos, y la campaña terrestre que recayó sobre la resistencia nacional afgana compuesta por las etnias tayika, uzbeka, hazara, así como facciones pashtunes, unidas en la Alianza del Norte

El 9 de noviembre de 2001 marco la caída de la ciudad de Mazar-e-Sharif, rendida ante las fuerzas de la Alianza del Norte, lideradas por el General uzbeco Rashid Dostum. Desde ese momento la fuerzas anti-Talibanes no pararon. Una vez capturadas la mayoría de las provincias del norte de Afganistán., como Bamiyan, Baghlan y Taloqan. Las lineas del frente se bifurcaron con orientación hacia el oeste y el sur. El 13 de noviembre se rindió la capital Kabul.

Los talibanes se replegaron en las plazas de Kunduz y de Kandahar, bastión histórico taliban, que finalmente terminaron rindiendose. Mientras tanto, los bombardeos sobre las montañas de Tora Bora se hicieron intensivos para impedir la fuga de los remanentes del taliban a Pakistán.

Concluida la campaña Libertad Duradera, las fuerzas anglo-norteamericanas se concentraron en la eliminación de los remanentes de al Qaeda ocultos en la región oriental de la república centroasiatica. Para ello fueron concentradas tropas alrededor de las montañas de Mezai, 30 kilómetros al este de Gardez, capital provincial de Paktia. Para tales efectos se utilizo la base de Bagram.

Mediante dos operaciones, Anaconda en marzo de 2002 y Emboscada en julio del mismo año, fueron neutralizados los bolsones de resistencia islamista. Para ello se movilizaron 5.000 efectivos norteamericanos de la 101 División aerotransportada y cerca de dos centenares de soldados británicos, australianos y afganos.

En síntesis, se calcula en sobre 10.000 la cifra de combatientes de al Qaeda y el taliban muertos en la campaña y sobre 4.000 civiles afganos. El numero de presos en Guantánamo ascendería alrededor de 300 personas.

Política Norteamericana en el Golfo Pérsico

Posición norteamericana hacia los albores de la Administración Bush.

Significativa diminución en la intensidad del involucramiento norteamericano, guardando distancia de negociaciones palestino israelí de Taba (Egipto). Apoyo incondicional Israel. Mantenimiento de vínculos estrechos con los denominados Estados Árabes moderados. Continuación e intensificación de las sanciones en contra de Irak

A partir de abril ultimo la prensa norteamericana comenzó a advertir acerca de los planes de guerra de Washington contra Bagdad. Aunque se desconocía la forma y la oportunidad en que se llevaría a efecto el ataque contra Irak y que todavía no existían pruebas concluyentes que generaran un consenso de la comunidad internacional, las posibilidades de una eventual guerra liderada por Estados Unidos contra Irak ya eran altas. Hay que notar que:

Un potencial conflicto abierto con Irak, constituye la prosecución del conflicto de 1991, pero tiene algunos elementos diferenciadores. Entre las razones internas norteamericanas hay una lógica de diversa naturaleza a la anterior guerra. Hacia 1991, Estados Unidos necesitaba inyectar dinamismo a una economía paralizada y reestablecer el equilibrio en el mercado del petróleo. En la actualidad, el complejo militar norteamericano necesita justificar la fuerte inmersión en equipo bélico de ultima tecnología adquirido para atender la Guerra contra el Terrorismo en la que el país se embarco después de los ataque contra Nueva York y Washington. Durante el ultimo conflicto del Golfo Pérsico, la llamada Política de fronteras seguras seguida Israel desde su génesis en 1948, cuyo epicentro era la organización de la defensa nacional en torno a hipótesis de conflicto con Estados fronterizos, fue destruida por los scuds iraquíes. No Obstante, Israel no respondió militarmente para no colocar en peligro la coalición internacional que luchaba contra Irak, integrada por varios países árabes Bajo las actuales condiciones y tras mas de dos años de levantamiento palestino, el actual liderazgo israelí, de mayo vocación militar, esta menos dispuesto a un papel pasivo ante un ataque. La tesis del derecho a respuesta israelí ya ha sido invocada por Sharon para repeler una agresión iraquí.

En el marco del actual conflicto, la acusación norteamericana respecto de Irak se basa oficialmente en la supuesta acumulación de armas químicas y biológicas, así como el aparente desarrollo de un programa de fabricación de armas nucleares, y en las sospechas de cierta vinculación de Bagdad con un islamismo de corte sunnita representado básicamente por el grupo Al-Qaeda.

Como resultado se produjo en la arena internacional un debate entre el sector proclive a una invasión sin condicionamientos, entre los cuales destaco parte importante de la administración republicana de Estados Unidos, encabezada por el Vicepresidente Cheney, el Secretario de Defensa, Rumsfeld y la Consejera de Seguridad, Condoleeza Rice; Gran Bretaña (Blair y el sector conservador del Reino Unido); Israel en su conjunto y la coalición en el poder en Italia, encabezada por el Premier Silvio Berlusconi.

Entre los actores que priorizaron un proceso gradual de consultas multilaterales cuya ultima fase fue el recurso de la fuerza se encontraría el liderazgo político del Departamento de Estado Norteamericano, encabezado por el Secretario de Estado, Colín Powell, y su numero dos, Richard Armitage, una parte de la CIA, con su director George Tenet; la mayoría de los países de la Unión Europea, gobernados tanto por coaliciones de derecha (España, Francia y Holanda) como de centro-izquierda (Alemania). A los anteriores se agregan, Rusia que inicialmente flexibilizo su postura y; aquellas potencias que exigen pruebas fehacientes y concluyente para apoyar las acusaciones en contra de Irak, como es el caso de China.

Para ganar la hegemonía del discurso, los llamados Halcones invocaron tempranamente el expediente de violación a los derechos humanos. El problema que plantea dicha hipótesis es que al aludir a la situación de la minoría kurda, puede contagiar los sentimientos nacionalistas de la población Kurda en Jordania y Turquía, aliados de Washington. Dicho panorama deja como otra posibilidad propiciar el levantamiento de una minoría religiosa, la shiita al sur del país, lo que seria bien mirado por el rival histórico de Bagdad, Teheran, pero que desdibujaría la campaña antiterrorista. contra el islamismo que Estados Unidos auspicia.

Finalmente, Bush confirmo que Irak era un enemigo para la seguridad norteamericana, y refirió la posibilidad de una invasión militar directa en contra de Irak (11.08.02). La mas probable opción fue denominada por la prensa especializada norteamericana como 'Bagdad primero'. En la practica el plan significaría el bombardeo sostenido de la capital iraquí., y sus principales puestos militares, para que en una fase siguiente se procediera al despliegue masivo de tropas terrestres cuyo objetivo seria desintegrar el gobierno iraquí. El corolario de este supuesto plan contemplaría el reemplazo de Hussein y su Guardia política, así como la prevención de un contraataque con armas destrucción masiva.

De esta manera, el congreso se transformo en escenario de una batalla pre-electoral. Entre los defensores de los planes de a Casa Blanca estuvo la mayoría republicana, que respaldaba a Bush en un eventual accionar contra Saddam Hussein, basado en la posesión de armas de destrucción masiva. Finalmente el 11 de octubre de 2002 el Congreso autorizo al Presidente norteamericano a usar la fuerza si fracasaban los medios diplomáticos en una votación en que el 69% de la cámara de Representantes y el 77% del Senado apoyo la posición presidencial. Cinco días mas tarde, Bush firmo la resolución

Los últimos comicios legislativos norteamericanos (5.11.02) constituyeron un espaldarazo interno definitivo para la política oficial de Bush. La mayoría republicana en la Cámara de Representantes creció quedando en 228 republicanos y 204 demócratas, mientras en el Senado los demócratas perdieron su mayoría a favor de los republicanos quienes se alzaron con 51 senadores versus 47 demócratas

Poco después, una votación unánime del Consejo de Seguridad de ONU aprobó la resolución 1441 que obligo a Bagdad a permitir que los inspectores de la ONU y de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) registraran sin restricciones de ningún tipo a Irak en busca de armas de destrucción masiva.

Frente mediático

La Guerra del Golfo que confronto a Irak con la coalición internacional instituyo el liderazgo indiscutido, cuasi monopólico, de la CNN (Cable Network News) en lo referido a transmisión de noticias desde cualquier parte del mundo. Las agencias de noticias (UPI, AP, FP, Reuters) y las mayores cadenas televisivas (ABC, NBC, CBS, BBC) fueron desplazadas por CNN que pareció establecer un Nuevo Orden Informativo Mundial.

Sin embargo, hacia el inicio de las hostilidades en el frente afgano (08.10.02), emergió un referente mediático árabe. capaz de proyectar el punto de vista no occidental del conflicto. Fue lo que ocurrió cuando el canal de televisión satelital qatari, al Jazeera, emitió imágenes de bin Laden exhortando a los creyentes del Islam a una Guerra Santa contra Occidente, particularmente contra Estados Unidos. El hecho telemático, retransmitido por las grandes cadenas televisivas, obligo al Pentágono a reforzar el control sobre las imágenes para no perjudicar sus objetivos militares.

De esta manera se protegerá el secreto militar para mantener el factor sorpresa de un ataque, y se sustentara la moral de la población norteamericana convencida de la utilidad de este conflicto bélico El Pentágono intentara corregir las debilidades que mostró en la ultima intervención en Afganistán., respecto al reporte de noticias relacionadas con la cultura musulmana.

[1] Waltzer, Michael; Guerras Justas e Injustas. Un razonamiento moral con ejemplos históricos; Paidos Editorial; Barcelona; 2001; pp.270.

[2] Hudson, Rex and the Staff of Federal Research División of The Library of Congress; Who Becomes a Terrorist and Why. The 1999 Gowernment Report on Profiling Terrorist; The Lyons Press Guilford Connecticut; 1999; p. 18.

[3] Brzezinski, Zbigniew; El Gran Tablero Mundial. La supremacía estadounidense y sus imperativos geoestrategicos; Barcelona; Ediciones Paidos; 1998.

[4] Kissinger, Henry; DOES AMÉRICA NEED A FOREIGN POLICY Toward a Diplomacy for the 21 st Century; Simon & Schuster, Inc.- New York, NY. 2001.

[5] Samuel P. Huntington, El choque de las civilizaciones y la reconfiguración del orden mundial; Barcelona: Ediciones Paidos Iberica, S.A., 1996.

La URSS y los paises arabes durante la Guerra Fria. Prof. Olga Ulianova.

Guerra Fría y el Tercer Mundo

El llamado Tercer Mundo y en especial los países postcoloniales de Asia y África constituyo uno de los mas importantes escenarios de competencia de los bloques contrapuestos durante la Guerra Fría Mientras la contención mutua nuclear hacia imposible un choque directo entre las dos superpotencias de la época, los EE.UU. y la URSS, y a su vez, la alienación de los Estados Europeos y, en grado algo menor, Americanos, estaba definida por los acuerdos de finalización de la Segunda Guerra Mundial y aceptaciones implícitas en el seno de las Naciones Unidas, los amplios territorios postcoloniales presentaban un campo de competencia de los bloques y modelos socio-politicos opuestos, de excelencia.

Dentro de este gran grupo de países independientes jóvenes (pero basados en culturas y civilizaciones antiguas), la región del Medio Oriente y muy en especial, los países árabes de la región, centraban en si los mayores esfuerzos de ambos bloques. Si bien en otros trabajos hemos postulado que la importancia de América Latina para la política exterior soviética en aquellos años era muy relativa [1] , podemos afirmar ahora que, al contrario, el Medio Oriente constituía la prioridad numero uno en su política en el Tercer Mundo.

El mismo interés prioritario por la región han mostrado (y siguen mostrando hasta el día de hoy) los Estados Unidos y sus aliados.

Las razones del protagonismo de la región en la política mundial de la segunda mitad del siglo XX y de comienzos del presente siglo hay que buscarlos en primer lugar en las riquezas petroleras de la región (mayores en el mundo), así como en su importancia geoestrategica en el cruce de caminos entre Europa, Asia y África, y, en el caso de la URSS, en la cercanía a sus fronteras, mientras que en el caso de las potencias occidentales, el duelo y temor por las perdidas de sus ex colonias.

Con todo, en esta región se cumplieron con cabalidad las normas implícitas de comportamiento de las superpotencias. Se priorizó la acción a través de sus aliados locales y se cuido por evitar el enfrentamiento directo de los efectivos militares de ambos bloques, incluso en el caso de su presencia en calidad de asesores y afines.

Dentro de la lógica de suma cero que consideraba que la ganancia de uno de los bloques siempre era la perdida de otro, se busco maximizar las adhesiones de nuevos aliados (mas por el deseo de quitarle aliados al otro), sin reparar tanto en la capacidad de mantener nuevas alianzas, como en la real importancia de la nueva adquisición, y menos en la adhesión real a los principios ideológicos de cada unos de los bloques.

Para los países de la región esta política tuvo efectos tanto negativos, como positivos. Lo negativo fue la escalada de los conflictos locales, su adscripción necesaria al conflicto global, la carrera armamentista en la región basada en suministros generosos de los aliados grandes, la militarización (aun mayor que la determinada por los antecedentes historico-culturales) de estos países Lo positivo estaba en la capacidad de maniobra que la competencia de dos superpotencias dejaba a los países chicos, situación desaparecida en el actual mundo monopolar.

En este articulo nos concentraremos en la política de la URSS en el Medio Oriente durante la Guerra Fría La reflexión acerca de este tema nos ayuda tanto, comprender mejor la actual dinámica política de esta región, como situar en el contexto comparativo la política soviética hacia América Latina en el mismo periodo.

Política rusa y soviética en el Medio Oriente previa a la Guerra Fría

El imperio ruso había buscado una presencia en la región a través de la Misión Cristiana ortodoxa en la Tierra Santa, así como tratando aparecer, siguiendo el modelo balcánico, como protector de los pueblos cristianos del Imperio Turco, en este caso, en particular, de los armenios. La búsqueda de relaciones privilegiadas con Persia (uno de pocos mercados externos de la industria rusa anterior a 1917) también formaba parte de esta política Recordemos que la pretensión de controlar la Tierra Santa El Santo Sepulcro fue uno de los motivos anunciados para el ingreso del Imperio Ruso a la Primera Guerra Mundial.

Después de la Revolución, la Rusia Soviética y a partir de 1922 la URSS, tiene presentes en la región las dos dimensiones de su política exterior. Por un lado, tras el fracaso de las revoluciones europeas en 1918-1920, la Internacional Comunista apuesta al despertar de Asia, apoyando la creación de los Partidos Comunistas en la región Por otro lado, aspira a una coexistencia pacifica en sus fronteras meridionales, privilegiando las relaciones con la Turquía de Ataturk. Al parecer, la importancia de estas relaciones motivaron a la URSS cambiar su posición inicial de apoyo al movimiento kurdo por el desconocimiento del mismo.

Durante la Segunda Guerra Mundial, con la activación de los proyectos de la creación del Estado de Israel, Stalin les presta un entusiasta apoyo, esperando llegar a controlar políticamente ese Estado. Tales expectativas se basaban en la apreciación de los orígenes rusos y euro-orientales de los liderazgos sionistas, así como de la vinculación inicial de ese movimiento con los movimientos socialistas en Rusia zarista. Cabe recordar que fue la insistencia soviética en el Consejo de Seguridad el año 1947 la que aseguro la materialización del proyecto del Estado de Israel.

Numerosas entidades judías creadas con anticipación en la URSS estaban llamadas a convertirse en instituciones publicas del nuevo estado. Mientras las expectativas de controlar el gobierno de este estaban vivas, el tema de las consecuencias que la creación de un estado judío en la Tierra Santa tendría para la población árabe de la zona, estaba absolutamente ausente en la política exterior soviética

El fracaso de los planes de Stalin y el alineamiento firme del estado de Israel con los Estados Unidos en la incipiente Guerra Fría significo a la vez el fracaso de una de las estrategias soviéticas de asegurar la presencia del país en la región estratégica del Medio Oriente.

Por algunos años, la URSS queda sin una estrategia explícita en la región, si bien el apoyo a los partidos comunistas de la zona continua y el tema palestino por primera vez aparece en el discurso de la política exterior y de la propaganda soviética

Inicio de la cooperación soviético-árabe. Naser. Relaciones con Egipto.

El inicio real de la cooperación entre la URSS y los países árabes, un salto cualitativo en la política soviética en la región se sitúa en el año 1956, cuando la Unión Soviética se pronuncia en defensa de Egipto, agredido por las fuerzas conjuntas de Gran Bretaña, Francia e Israel, le ofrece ayuda política, militar y económica a Egipto, la cual es aceptada.

Este encuentro entre la URSS y los líderes nacionalistas árabes, en primer lugar, Gamal Abdel Naser, si hizo posible, entre otras razones, gracias a los cambios que en la década jruschoviana (1954-1964) estaban ocurriendo en la URSS. Junto con la primera desestalinización, proclamación de la posibilidad de revolución por vía pacifica, este periodo significo la revisión de la percepción soviética de los líderes y procesos nacionalistas en el tercer mundo.

Si en los últimos años de Stalin, la postura soviética se apoyaba en los prácticamente inexistentes grupos comunistas en esos países y junto con ellos tildaba a los líderes nacionalistas de traidores y agentes del imperialismo (todo eso porque no realizaban revoluciones socialistas en sus países), en los años de Jruschov esta situación cambia.

La URSS de ahí en adelante se orienta en la región a los regímenes nacionalistas, privilegiando su disposición de cooperar con la URSS y oponerse a la presencia occidental en la zona. Esta política que corresponde a uno de las primeras actuaciones de la URSS en cuanto superpotencia mundial, tuvo un especial éxito en el periodo entre 1956 y fines de la década de los sesenta.

Se basaba en el compartido pathos anticolonial (todavía muy vivo en la región en esos años), en las simpatías de los liderazgos independientes de la región hacia el modelo soviético en cuanto desarrollo alternativo independiente y exitoso, en los proyectos de cooperación económica (su mayor ejemplo es la represa de Aswan en Egipto) y creciente cooperación militar.

Durante esta etapa el principal socio de la URSS en la región es Egipto, cuyo Presidente Naser será uno de dos líderes extranjeros condecorados por Jruschov con la estrella de Héroe de la Unión Soviética Es Naser quien presenta a la dirección soviética al líder de Argelia independiente Ben Bela, es el quien origina el primer encuentro de los soviéticos con Arafat, trayendo a este ultimo incógnito en su comitiva a la URSS durante uno de sus viajes, es el quien contacta a los soviéticos con el líder libio Kaddafi.

Entre las variables externas que influían considerablemente los avances y retrocesos de la política soviética en el Medio Oriente, hay que nombrar en primer lugar la dinámica del conflicto árabe-israelí , así como de las relaciones entre el Occidente y los países árabes. De hecho, la URSS irrumpe en la región como consecuencia de la agresión anglo-franco-israelí contra Egipto, mientras que el comienzo de la paulatina caída de la influencia soviética en la región comienza con el viraje de Sadat hacia una solución política del conflicto patrocinada por los EE.UU.

El viraje de Sadat fue catalogado en la URSS como traición, coincidiendo en esta apreciación con los elementos mas radicalizados del mundo árabe. Los motivos, sin embargo, eran diferentes. Para la URSS la traición no estaba en el mismo hecho de una solución política y negociada del conflicto por parte de Egipto (la postura soviética también suponía una solución política del conflicto), sino en la exclusión de la URSS del mecanismo de su elaboración. En otras palabras, el acuerdo fue percibido como un intento de expulsar a la URSS del escenario político del Medio Oriente y en el cambio de bando (dentro de la contraposición global) de un antiguo aliado.

Con el enfriamiento de las relaciones sovietico-egipcias bajo el mandato de Sadat (en 1974 Sadat solicito retirar de Egipto a los asesores militares soviéticos que ese año constituían 20.000 personas), Siria se convierte en el socio principal de la URSS en la región Dada la posición mas radicalizada de Siria respecto del conflicto árabe-israelí , la URSS se ve asociada también con las posturas mas radicales frente a este, no obstante los esfuerzos de los funcionarios soviéticos especializados en el área de moderar el discurso y la acción de su nuevo aliado principal.

Respecto de las relaciones soviéticas con Egipto, después del cuasi congelamiento en la era de Sadat, estas se recuperan con el actual presidente Hosni Mubarak, sin volver a alcanzar jamas el nivel de relaciones de la era Naser.

Relaciones con Siria

El posicionamiento de Siria, como principal socio soviético en la región en la primera mitad de los setenta, tenia como antecedentes el inicio de cooperación en los años cincuenta y su ampliación en la siguiente década A partir de 1967 se establecen vínculos a nivel de partidos entre el BAAS y el PCUS. Si bien el golpe de estado en Damasco en 1970 que llevo al poder a Hafez Asad fue percibido inicialmente en Moscú con cautela y preocupación, pero estas fueron rápidamente disipadas. Durante la visita a la URSS del primer ministro sirio Yusef Zuein en febrero de 1971 se llego al acuerdo, entre otras cosas, para la formación de cuadros políticos, técnicos y limitares sirios en la URSS. Así, hasta el año 1992 en distintos niveles del sistema educativo soviético fueron titulados 40 mil ciudadanos sirios. Muchos de ellos hasta el día de hoy ocupan puestos claves en el partido gobernante y en el estado. Así, de los ocho miembros de la dirección regional BAAS-Siria, cuatro hablan ruso. La presencia de las personas formadas en la URSS es especialmente relevante en las Fuerzas Armadas de Siria.

También, a la imagen y semejanza del modelo soviético, en Damasco fue creado a principios de los setenta un Instituto de Ciencias Sociales (de la misma manera se llamaba la escuela superior de cuadros partidistas en Moscú). Parte de sus programas fue formada con la experiencia soviética y el marxismo-leninismo era parte obligatoria del programa. En todo caso se entregaba con un enfoque critico Baasista: BAAS iría por un camino distinto, tomando en consideración los errores del PCUS.

El radicalismo de la posición siria en el conflicto palestino-israelí no necesariamente era compartido por los soviéticos, no obstante el liderazgo soviético no la criticaba en publico y por lo general dejaba pasar. Guardando las distancias se puede comparar este tipo de relaciones con aquellas que mantenían la URSS y Cuba respecto de la situación latinoamericana (y en menor grado africana), no se compartía, pero tampoco se impedía.

Siria apoyaba a la URSS en todos los temas de la contraposición internacional bipolar, estaba decididamente a favor de la cooperación económica bilateral (la primera etapa del nudo hidroenergetico de Evfrat fue concluida en 1973), y especialmente interesada en la cooperación militar (exigiendo equilibrio de armamento con Israel), pero en temas de políticas en el mundo árabe. las posturas podían ser divergentes.

Así, la URSS no compartía la introducción de la tropas sirias a Líbano en 1976, paso, sobre el cual los soviéticos no fueron consultados ni informados. En general, la visión siria sobre el Líbano (estado artificial, parte de Gran Siria), ni sus contactos con Hezbollah en los ochenta, no podían ser compartidos en Moscú Si bien la enemistad siria hacia Irak era interpretada en la URSS como expresión de contradicciones personales y nacionalistas que hacían daño a la causa árabe. común, el nivel de cercanía entre Siria y la URSS a la vez disminuía las posibilidades de la política soviética en Irak. En cambio, las reservas de la dirección Siria frente a Arafat, no impidieron fortalecimiento de los vínculos entre el PCUS y la OLP.

Relaciones con los palestinos.

El primer contacto político de la dirección soviética con los palestinos ocurre en 1968, gracias a Naser, quien llevo a Arafat incógnito a Moscú dentro de su comitiva. Las relaciones con la OLP durante mucho tiempo eran llevadas a nivel de relaciones interpartidistas, a nivel del Departamento Internacional del CC del PCUS. Solo en los ochenta, el Ministerio de Relaciones Exteriores se incorporo a estas, en vista de la presencia de las organizaciones palestinas en las conferencias internacionales sobre el Medio Oriente.

Las relaciones del PCUS con la OLP incluían las con el FATAH, Frente Popular de Liberación de Palestina y Frente Democrático de Liberación de Palestina. Si bien la aspiración de ayudar a los palestinos obtener un estado propio podía ser profundamente sincera, el eje de la política soviética en este tema estaba en el deseo de controlar la carta palestina en las luchas políticas internacionales en torno al proceso de paz.

Esto explica los objetivos que se planteaba el Departamento Internacional del PCUS en sus relaciones con la OLP, tal como los señala en sus memorias ex Vicedirector del Departamento Internacional del CC del PCUS, Karen Brutenz:

1) Contribuir al fortalecimiento de la OLP en torno a una plataforma constructiva que aseguraría la satisfacción de los derechos de los palestinos.

2) Fortalecer nuestra influencia sobre la organización.

3) Influir con efecto de moderación sobre la posiciones de los palestinos, persiguiendo el reconocimiento sobre la base de la regulación de la crisis de Medio Oriente del derecho de Israel a existir, así como la exclusión del terrorismo y de la táctica de la lucha armada.

4) contribuir a la autonomía del movimiento palestino frente a los pretendientes árabes. de tutelarlo.

5) Contribuir a elevar el prestigio internacional de la OLP.

La primera visita oficial de Arafat a la URSS se realizo en febrero de 1970. En los viajes siguientes por lo general, era recibido en el nivel mas alto, por Brezhnev y/o miembros del Politburo soviético Hacia los mediados de los setenta, la OLP dentro de las políticas soviéticas adquirió el estatus de partido hermano, similar al que poesía los partidos comunistas. Esto significaba, entre otras cosas, acceso eventual a la ayuda económica interpartidista (a la cual, al parecer, la OLP no había recurrido, tal vez, prefiriendo otras fuentes de financiamiento, menos comprometedores), así como prohibición para los organismos de la inteligencia soviética de trabajar al interior (es decir, infiltrar o contratar agentes e informantes) del partido u organización. que poseía ese estatus.

La cooperación militar soviética con las organizaciones palestinas incluso se adelanto a las relaciones políticas, pues hubo palestinos que se preparaban con la ayuda de los instructores soviéticos en los campamentos militares egipcios y sirios vistiendo uniforme de ejércitos de esos países Los encargados soviéticos estaban al tanto de esta situación, pero simulaban el desconocimiento. En cuanto a la preparación militar de palestinos en la URSS, era relativamente reducida: unas decenas de personas al año, parte de los cuales se especializaba en operaciones de desestabilización y otros en prestar servicios de seguridad a los dirigentes de la OLP.

La URSS no vendía armas directamente a la OLP. Los destinatarios oficiales eran las Fuerzas Armadas de Egipto y/o Siria. Pero de allí una parte iba a los palestinos, lo que oficialmente no era reconocida por los soviéticos, pero sabido por los funcionarios que se ocupaban de las relaciones con la región

Según recuerdan estos funcionarios, el discurso de Moscú en las relaciones con las organizaciones palestinas desde un principio estaba orientado a moderar sus posiciones y acercarlas al mayor realismo. Así, la URSS declaro su desacuerdo con los tres no, proclamados pos las organizaciones palestinas en Hattum en 1967 (que eran: no a Israel, no a la ocupación, no a la paz), insistiendo que estos llevaban a las organizaciones palestinas a un callejón sin salida. De la misma manera, la URSS se negó a mantener relaciones con el llamado Frente de Rechazo, aunque varias organizaciones palestinas de izquierda formaban parte de el y su peso dentro de la OLP era considerable. A partir de ahí, el PCUS bajo fuertemente el nivel de relaciones con el Frente Popular de Liberación de Palestina (aunque no las elimino totalmente).

En septiembre de 1970, la URSS condeno públicamente las acciones terroristas de ciertas estructuras palestinas, lo que tuvo efecto de presión sobre Arafat. Respecto de varias de tales acciones, incluyendo algunas con gran repercusión, los veteranos de la diplomacia soviética plantean sus sospechas de que se trataba de productos de la infiltración de los servicios secretos del occidente.

De la misma manera, los dirigentes soviéticos en sus contactos con los líderes de la OLP, se pronunciaban en contra de la lucha armada en la Ribera Occidental y en Gaza, argumentando que tales acciones en vez de facilitar, compilarían la búsqueda de compromiso y de solución negociada del conflicto, a la vez que debilitaría las posiciones de líderes mas moderados de la OLP a favor de los mas radicalizados.

Cooperación económica y militar

La cooperación industrial, económica y militar durante todo el periodo fue uno de los elementos claves en las relaciones entre la URSS y el mundo árabe. De hecho, a los países árabes. les correspondía dos tercios de todo el comercio soviético con el tercer mundo y un porcentaje aun mayor de las exportaciones industriales soviéticas

En el campo militar, con el apoyo de sus aliados en la región, la URSS pudo impedir la instalación de varias bases militares norteamericanas cerca de sus fronteras meridionales, y a su vez, consiguió bases navales en el Mediterráneo para contraponer el peso de la Sexta Flota de EE.UU. Las bases soviéticas se encontraban casi por todo el perímetro del mundo árabe.: Argelia, Trípoli, Latakia, Aden, Tunez y Alejandria (esta hasta 1974). La presencia de los azores y especialistas militares soviéticos en las guerras arabe-israelies en 1967 y 1973, se dio un impulso importante al desarrollo armamentista soviético

La cooperación militar se convirtió en importante palanca política en las relaciones de la URSS con muchos países árabes. en los `70. Un estimulo constante a esa linea de cooperación fue el fortalecimiento de los vínculos militares entre EE.UU. e Israel. Los suministros de armamento que inicialmente se inscribían dentro de la ayuda a los países de la región, se convertían en un atractivo negocio armamentista.

Así, en 1992 Libia le pago ya a Rusia 18 mil millones de dólares en divisa convertible y petróleo por la construcción de infraestructura de destinación militar. Esta cifra, no obstante, encubría un contenido macabro: detrás estaban enormes cantidades de armas e infraestructura militar. Según los funcionarios soviéticos de la época, la iniciativa en adquisición de armamento moderno, provenía de los líderes de los países árabes. que median sus necesidades comparando si potencial con el de Israel. Así, las dos superpotencias competían también en rellenar la región de todo tipo de armamento.

Debilidades de la política soviética y declinación de la influencia de la URSS en la región

En cuanto a debilidades de la política soviética en el Medio Oriente durante este periodo, el ex subdirector del Departamento Internacional del CC del PCUS, Karen Brytenz, señala en sus memorias las siguientes:

1) La incapacidad de contribuir eficientemente a materializar los objetivos de los países árabes. en su conflicto con Israel. La debilidad interna e ineficiencia militar de nuestros aliados árabes.

2) El aislamiento respecto de Israel uno de los principales actores en el escenario de Medio Oriente, lo que aseguraba a los EE.UU. el monopolio en los vínculos con Tel-Aviv, y nos privaba de la posibilidad de difundir la influencia soviética en todo el espacio del conflicto...

3) El desequilibrio pro-arabe, producto de los factores ya señalados, así como de la situación de los árabes. como parte débil y agredida, cuyas tierras estaban bajo la ocupación

4) La URSS cooperaba solo con una parte del mundo árabe. Los países petroleros del golfo quedaban al margen de su influencia y bajo la tutela firme de los EE.UU...

5) La necesidad de considerar las posiciones a veces excesivamente radicales de nuestros amigos árabes.

6) La subestimación de la aspiración de los líderes árabes. de balancear entre las dos superpotencias. [2]

Podríamos agregar que el debilitamiento de las posiciones soviéticas en la región desde los años 70 en adelante esta directamente relacionado con el debilitamiento económico de la URSS y con incapacidad de responder a las expectativas de los regímenes nacionalistas árabes. de asegurarles, como con una varilla mágica, una prosperidad económica y desarrollo.

Entre otras razones se puede nombrar el desgaste de la etapa anticolonial, del romanticismo de la fase política de los movimientos nacionales, las contradicciones internas del mundo árabe. comenzaron a notarse con mayor fuerza.

Frente a este desgaste y desilusiones por los objetivos no cumplidos, crecía la influencia de los países del Golfo, no afectados por las turbulencias políticas en la región, pero poseedores de importantes recursos económicos a partir de sus acuerdos con las transnacionales petroleras.

A mediados de la década de los setenta, percibiendo este debilitamiento de las posiciones soviéticas en la región, ciertos sectores encargados de su política exterior proponían una radicalización de la postura de la URSS, el apoyo a los sectores mas duros de los movimientos nacionales, así como concentración de esfuerzos en las zonas geoestrategicas. Así, el ex subdirector de la Inteligencia Exterior soviética Nicolai Leonov, se acordaba de la propuesta de su institución de apoyar decididamente a los participantes de la llamada conspiración de cocodrilos en Egipto, movimiento de oficiales naseristas que tendían hacia las posiciones mas prosovieticas y marxistas-leninistas frente a los que consideraban una claudicación de Sadat ante el Occidente.

Seguir tal propuesta habría significado para la URSS apoyar un golpe de estado en Egipto, opción que fue rechazada por la dirección política del país.

Otra propuesta de la Inteligencia Exterior, según Leonov, consistía en ceder aquellas posiciones en la región, cuyos costos de mantención para la URSS ya superaban los beneficios políticos obtenidos. Se proponía concentrarse en algunos puntos estratégicos, entre los cuales en primer lugar se nombraba a Yemen, cuyo control, junto con Somalia (ambos de orientación socialista entonces) permitía controlar la salida del Mar Rojo.

Yemen del Sur: orientación socialista con el partido de vanguardia

Esta propuesta fue aceptada a medias, mas bien por la inercia de los hechos que convertían a Yemen del Sur en el escenario de mayores éxitos soviéticos en la región desde la segunda mitad de los años setenta. Las fuerzas políticas que lideraban ese pequeño y muy diverso país. (el cosmopolita puerto de Aden versus relaciones tribales al interior) eran los mas izquierdistas en el mundo árabe. Situación que puede ser considerada producto tanto del carácter mas cosmopolita del puerto de Aden, como de las circunstancias del proceso descolonizador: Yemen fue una de pocas ex colonias británicas, cuya independencia no fue negociada, sino conquistada en una lucha armada.

La abierta rivalidad de los países vecinos (Arabia Saudita e Yemen del Norte), el distanciamiento del conjunto del mundo árabe. (incluyendo Siria, Irak y Libia), quienes acusaban a Yemen del Sur renegar de los principios islámicos, no hacían mas que empujar a su liderazgo a buscar una mayor protección y cooperación soviética A nivel del discurso, el gobernante Frente Nacional del Yemen del Sur, se había transformado en el Partido Socialista de Yemen que proclamaba como su base los principios del socialismo científico. Solo las insistencias del PCUS frenaron las intenciones de sus líderes Abdel Fattah Ismael y Ali Naser Muhhamed de proclamar el partido comunista, si bien proclamaron el carácter marxista leninista de su partido.

Mientras tanto, parte significativa de la militancia era analfabeta y un porcentaje considerable la había adherido de acuerdo a las lealtades tribales, siguiendo la adhesión de sus caciques. Yemen del Sur seguía la posición soviética en todos los temas internacionales, lo que a los funcionarios de la política exterior soviética permitía tener una visión muy optimista de las relaciones bilaterales.

Sin embargo, intentando moderar a sus líderes por un lado, el PCUS por el otro incentivaba su sectarismo y su visión cada día mas irreal del medio. Por otra parte, la crisis no solo de la economía, sino del sistema soviético en su conjunto, impidió la materialización de los proyectos de cooperación económica, quedando estos en el papel. Esto incluía un importante yacimiento petrolero, descubierto por los geólogo soviéticos y cuya explotación podría haber cambiado el curso de los acontecimientos en el sur de la península arábica. En medio de las dificultades económicas y aislamiento regional, las luchas por el poder interno en la dirección yemenita, basadas en rivalidades tribales y revestidas de debates ideológicos respecto de la correcta interpretación del marxismo-leninismo, llevo en enero de 1986 a un sangriento conflicto armado, en el cual ambos bandos intentaban buscar el apoyo soviético El conflicto interno implico un enorme debilitamiento del Yemen del Sur, lo que junto con el envolvimiento de los programas de ayuda soviética en la segunda mitad de los ochenta, facilito su absorción por el pronorteamericano Yemen del Norte (República Árabe. de Yemen).

Relaciones con Israel

No se puede hablar de la política soviética en el Medio Oriente sin mencionar brevemente sus relaciones con Israel. Se puede decir que desde su surgimiento el estado de Israel se convirtió en un factor no solo de la política exterior soviética, sino también de su política interna. De hecho, el fracaso de los planes de Stalin de establecer control sobre el estado judío, devino a fines de los cuarenta en una campaña antisemita en la URSS (Proceso de médicos, etc.), cuyas reminiscencias se mantuvieron implícitas hasta el fin de la Unión Soviética

Este factor interno se sobreponía a la estrategia elegida por la URSS desde los años cincuenta a favor de la alianza con el mundo árabe. Por otra parte, muchos en la URSS, incluyendo liderazgo político y especialmente la intelectualidad, tenían conocidos, amigos y a veces familiares que emigraron al fin de la Segunda Guerra Mundial a Israel. Los contactos con ellos estaban interrumpidos y el tema se había vuelto tabú.

El mismo Jruschov, iniciador de las relaciones de la URSS con el mundo árabe., lamenta en sus memorias que la radicalización del conflicto en la región, le impedían mejorar a la vez relaciones con Israel. Tal vez, un efecto mayor tuvo aquí (y Jruschov lo ilustra en sus memorias), la sensibilidad compartida del sufrimiento durante la Segunda Guerra Mundial.

La URSS rompe relaciones con Israel en 1967, a raíz de la Guerra de los siete días, impactada por la derrota de sus aliados árabes. Estas fueron restablecidas solo al final de la Guerra Fría, ya con Gorbachov, a través de la intermediación de la IS.

La ausencia total de contactos en el campo político israelí fue el lado opuesto de la influencia que la URSS podía tener en algunos momentos en ciertos círculos árabes. A la larga, devino en una debilidad para la URSS para ejercer eficientemente como negociador en el proceso de paz.

Conclusiones

A los largo de la Guerra Fría, La URSS y EE.UU. por diversas razones mantenían la estrategia de la tensión controlada en el Medio Oriente.

Desde la perspectiva temporal que nos proporciona el cierre del periodo de la Guerra fría se puede considerar que la política soviética en la región era contradictoria. La URSS no estaba interesada en la constante prueba de fuerzas, mas bien temía una escalada de conflicto demasiado cerca de sus fronteras. Sin embargo quería crear y mantener su espacio en las políticas de la región Consciente de la fragilidad de sus posiciones y de carácter limitado de sus recursos, la URSS pretendía que sus intereses en la región sean tomados en cuenta, pero casi nunca (a excepción de momentos eufóricos de amistad Jruschov-Naser) habría pensado en términos realistas expulsar a los Estados Unidos del Medio Oriente. La aspiración norteamericana, en cambio, se orientaba mas bien al dominio unilateral en la región y a la expulsión de la URSS.

Por otra parte, proclamando como su objetivo asegurar la paz en la región, la URSS contribuyo considerablemente a convertir esa parte del mundo en la mas llena de todo tipo de armamento.

Finalmente, sin estar plenamente de acuerdo con las posiciones radicalizadas de algunos de sus aliados árabes., propicio acciones conjuntos con ellos que contribuían a aumentar la tensión en la zona.

Sin embargo, creemos que a pesar de todas las debilidades, errores y motivaciones ajenas a la región e insertas en la contraposición bipolar, que demostraba la política soviética en el Medio Oriente, para los países de la región, tanto en su lucha anticolonial, como en la contraposición a los intentos del dominio imperial, constituyo un factor de contrapeso, dio mayores márgenes de maniobra y fortaleció las posiciones de los países árabes. en el sistema internacional.

[1] Olga Ulianova, Estudios Publicos, N 79, 2000

[2] Karen Brutenz. Treinta años en la Plaza Vieja, Moscú, Mezhdunarodnyie otnoshenia, 1998, p.368

Crisis y orden regional en el mundo árabe. Por Prof. Ricardo Marzuca B.

 

  El objetivo del presente panel es hacer un aporte a la comprensión del Mundo Árabe en la difícil coyuntura actual, considerando que nos encontramos a las puertas de lo que se ha llamado “la guerra que ya comenzó”. En efecto, la crisis de hoy, en que EEUU moviliza su poderío militar con el objetivo de una eventual invasión  a Irak ha concentrado la atención mundial, por sus impredecibles repercusiones económicas y políticas en un mundo globalizado, así como el impacto que pudiese generar en una región inestable y explosiva.

Lo anterior, se ha expresado en una sobreinformación en los medios de comunicación de masas, que en la mayoría de las veces, tiende a sembrar incertidumbre, a confundir los problemas, sin sacar a la luz los elementos y variables de fondo que se encuentran presentes para explicar los fenómenos actuales. La opinión pública, sin brújula, se refugia en los estereotipos y en los prejuicios.

De allí, la importancia del presente Seminario que permite abrir espacios de reflexión y debate académico en torno a la crisis planteada, asumiendo  el rol social que la Universidad debe cumplir

La penetración colonial europea

  La historia del Mundo Árabe en el transcurso del siglo XIX, estuvo marcada por el proceso de penetración colonial europea, que impuso ciertos esquemas y que dejó profundas secuelas en la sociedad y en la economía. Si por una parte, no había homogeneidad en la intervención del poder colonial, pues en algunas partes era directa (Argelia, Sudán, Libia, Palestina) y en otras indirecta (Egipto, Tunez), haciendo de intermediario un gobierno local, en definitiva el contenido efectivo era substancialmente el mismo, salvaguardando tres objetivos de fondo:

1)                 La adecuación de la economía de la colonia a las necesidades de la metrópoli, con el consiguiente desarrollo de la agricultura del monocultivo y una explotación rapaz de los recursos naturales y materias primas.

2)                 Prohibición de la acción industrializadota con el fin de mantener formas atrasadas de actividad económica. Sumado al hecho de que cualquier innovación o avance pedagógico o cultural era hostilizado.

3)                 Represión de los movimientos de oposición y de las tentativas de emancipación social, acompañado de un apoyo a los círculos dominantes tradicionales.

Además, para facilitar el control de las colonias se favorecen los antagonismos locales (Valabrega,1982).

El pensador egipcio Abdel Aziz Belal (1972), señala más profundamente las secuelas del impacto colonial al destacar la dependencia creciente del mercado mundial capitalista en que irá siendo introducido el Mundo Árabe, sin la existencia de un proceso de desarrollo armónico y conjunto de la economía y la sociedad, que incluya las debidas modificaciones estructurales profundas. Esto significará que a la hora de su independencia política, los Estados árabes mantendrán una dependencia económica, técnica y cultural casi total.

A comienzos del siglo XX, las potencias europeas ya habían arrebatado al Imperio turco otomano una porción significativa de sus dominios en  el Mundo Árabe   ( Ver Mapa 1),  dicho proceso culminará con la Primera Gran Guerra.

Mapa 1: El Mundo Árabe hacia 1914. Por  Philippe Rekacewicz en Le Monde diplomatique.

  Al estallar la Primera Guerra Mundial y alinearse el Imperio Turco junto a los Imperios centrales, tratará de despertar el apoyo de las poblaciones árabes acudiendo al discurso religioso, mientras los aliados de la entente comprendiendo las tendencias emancipadoras y nacionalistas que desde el siglo anterior se venían gestando en el Mundo Árabe, utilizarán el discurso político recogiendo el mensaje de los acuerdos del Congreso Árabe de París de 1913, cuyas reivindicaciones tenían un marcado carácter nacional. Para ello recurrirán al ala más conservadora del movimiento nacional árabe. La correspondencia entre el comisario británico en Egipto Mc Mahon y el Jerife Hussein, guardián de los santos lugares de La Meca y de gran influencia entre los clanes del Hidjaz, se cristaliza en la promesa británica de independencia a los árabes. La gran revuelta fue proclamada el 10 de Junio de 1916.

Sin embargo, al finalizar la guerra se aplicaron dos acuerdos que negaban la independencia árabe. En primer lugar, los acuerdos Sykes-Picot (mayo de 1916) que repartían el Medio Oriente en zonas de influencia europea entre Francia y Gran Bretaña, en segundo, la llamada Declaración Balfour, en que el ministro de relaciones exteriores británico prometía al movimiento sionista mundial un hogar nacional judío en Palestina.        

Los acuerdos Sykes-Picot (ver mapa 2) cobraron plena vigencia, siendo incluídos en los Tratados de Versailles(1919), en Sevres y San Remo(1920) y Lausana(1923), además en las decisiones de la Sociedad de las Naciones entre 1922 y 1924, mediante el sistema de Mandatos. Siria y El Libano quedaron bajo dominio de Francia e Irak y Palestina bajo Gran Bretaña. Con ello, el Imperio Otomano desaparece, quedando Turquía confinada a Anatolia y una reducida porción de Europa, mientras producto de una rebelión interna cae definitivamente el Califato.

En los territorios que quedan bajo su tutela, Gran Bretaña mantendrá un gobierno directo sobre Palestina, creará el Principado de Transjordania poniendo en el trono a Abdallah, hijo de Hussein, mientras en Irak ubica a su otro hijo, Feisal, quién había sido expulsado por los franceses de Siria, de esta manera ambos países quedaban sometidos a la dinastía Hachemita y bajo el Mandato inglés.

 

Mapa 2: El Mundo Árabe hacia 1939. Por  Philippe Rekacewicz en Le Monde diplomatique.

  La demarcación señalada en rojo corresponde a la implementación de los Mandatos en base a los acuerdos Sykes-Picot

Mandatos, petróleo y sionismo

  El devenir de los acontecimientos en el Mundo Árabe estará configurado, en nuestra perspectiva, por tres  elementos que jugarán un rol central con la culminación del poder europeo en el período de entre guerras y que gravitan en la zona hasta el día de hoy. En primer lugar, la consolidación de la presencia europea, fundamentalmente de Francia y Gran Bretaña a través de la política de los Mandatos sancionada por la naciente Sociedad de las Naciones y su impacto en el desarrollo económico, social y político de la zona. La penetración de las grandes compañías petroleras y el papel del llamado “oro negro” en la configuración regional del Mundo Árabe. Finalmente, la creación del Estado de Israel y su evidente rol de guardián de los intereses coloniales en la zona.

La relación profunda entre el colonialismo y el movimiento sionista se expresa en la penetración de las grandes compañías explotadoras de petróleo. Palestina, Siria y El Líbano, hacia el Mediterráneo Oriental, configuran una zona necesaria de comunicación para controlar el paso hacia el Medio y Lejano Oriente, como también en su momento, para el transporte de petróleo hacia los puertos del Mediterráneo.

Los británicos estaban interesados por el petróleo de Irak y su evacuación por vía marítima, pero más aún por los oleoductos que de ese país llegaban a las costas de Palestina. De allí, la honda conexión entre los intereses británicos y la consolidación del sionismo en Palestina. El gobierno británico favoreció la compra de tierras y la instalación de colonias judías, mientras los grandes capitalistas sionistas servían financieramente a dicho gobierno y tenían grandes inversiones en las compañías petroleras. Ya en 1885, un préstamo de los Rotschild fue fundamental en el comienzo de la explotación del petróleo en Rusia y además distribuían el excedente de la firma Nobel. Posteriormente, ambas familias extendieron una red comercial por Europa Occidental, haciendo la competencia y poniendo fin al monopolio en el mercado de la empresa Standard of New Yersey. Otras personalidades sionistas destacadas en el mundo comercial del petróleo fueron los Samuel, dueños de la Compañía de Transportes y Comercio de Petróleo Shell y que fusionados a la Royal Deutch Company, formaron la Royal Deutch-Shell. Los Samuel y los Rotschild participaron de una sociedad económica y sus buques fueron los primeros en utilizar el Canal de Suez.

La ya mencionada declaración Balfour, carta personal del ministro de relaciones exteriores británico, Sir Arthur Balfour dirigida a Lord Lionel Rotschild, presidente de la federación sionista en Gran Bretaña, prometiendo un hogar nacional judío en Palestina, es el resultado de la gran influencia de los capitales financieros sionistas en el gobierno británico y la reciprocidad de intereses entre ambos. Ello explica que en Palestina el gobierno británico haya permitido y facilitado la masiva emigración judía desde Europa, reprimiendo las sucesivas protestas y revueltas palestinas, hasta dejar la cuestión en manos de  las Naciones Unidas en 1947. Una mirada analítica del mapa de la partición realizada por dicho organismo (ver mapa 3) revela la relación de los criterios demarcatorios con los intereses coloniales en la zona, dado que se salvaguarda que el paso de los oleoductos de petróleo quedaran en lo que sería el Estado de Israel.

 

Mapa 3: Partición de Palestina. En: Zinder y Hilgemann. Atlas histórico mundial. Ediciones ISTMO, Madrid, 1980.  La imagen izquierda señala el plan de partición de la ONU en 1947 y la de la derecha Israel después de 1949.La franja de Gaza fue ocupada por Egipto y la margen occidental  del Jordán por Jordania. En esta última imagen se señala el paso de los oleoductos de acuerdo a los criterios indicados.

Las grandes compañías en acción

  “En 1927 se abrió el gran pozo de Baba Gurgur en el Irak, hecho que inicia el período en que el Cercano Oriente Árabe había de llegar a ser el principal abastecedor de petróleo del mundo occidental. Había llegado el momento de la acción conjunta a fin de evitar una peligrosa sobre saturación del mercado mundial”(O’Connor, 1963, p98). El resultado fue el llamado acuerdo de Achnacarry. Los socios no vieron la necesidad de establecer un cartel formal con cuotas específicas que hubieran podido despertar la curiosidad de los gobiernos y los consumidores. Un buen sucedáneo, fue proporcionado automáticamente por la Irak Petroleum Company, formada en 1928, de la cual se habían retirado todas las compañías norteamericanas, salvo la Yersey y la Socony. La Irak Petroleum Company no iba a ser una compañía dedicada al lucro, proporcionaba petróleo crudo al costo para los socios propietarios; los socios fijaban un precio constante para el petróleo crudo y sus productos, que se basaba en los costos de producción de Texas. La Anglo-Persian, por observar el precio mundial fijado para el petróleo de Irak como pauta para su producción persa, obtuvo una recompensa especial. La Royal Dutch- Shell Sumatran Oil siguió el mismo sistema de precios. La Jersey y la Socony, como primeras productoras de Texas, eran las que fijaban el precio en el Golfo de Texas y, en consecuencia, el precio mundial. “Al fijar un precio que asegura una ganancia aproximada de un dólar por cada barril de petróleo crudo caro de Texas, las dos compañías norteamericanas  se aseguraron para sí y para sus socios anglo-holandeses superganancias sobre el petróleo crudo de bajo costo de producción del Cercano Oriente”(O’Connor, 1963, p99).

La situación nos ilustra la penetración profunda y conjunta de las compañías del Cartel del petróleo en los recursos energéticos árabes, explotados y comercializados con cuantiosas utilidades en beneficio de los capitales occidentales. En la década del treinta comienza a explotarse el subsuelo de Arabia, en la del cuarenta la espectacular explotación de Kuwait, el petróleo árabe será íntegramente manejado por las compañías extranjeras.

La crisis de Suez                 

  Hacia mediados de 1950, la mayoría de los países árabes habían alcanzado formalmente la independencia del dominio europeo, pese a la existencia en muchos de ellos de bases militares extranjeras. Francia mantenía el control sobre Argelia, pero cuestionada por una rebelión nacionalista popular. En Palestina, la creación del Estado de Israel que después de 1948 había ampliado sus fronteras ocupando aproximadamente el 78% del territorio que la ONU había sometido a partición y el desplazamiento por la fuerza de cientos de miles de palestinos convertidos en refugiados mantenía una alta  tensión en la zona. Estas situaciones indicaban que, pese a las nuevas circunstancias, no se habían creado relaciones distintas con las ex potencias imperiales y más bien reformulaban de manera distinta el problema de la independencia.

Paralelamente, los países árabes se vieron penetrados con el poderío e influencia creciente, tanto en lo económico como en lo político, por EEUU. En plena guerra fría y expansión económica, la nueva gran potencia buscaba establecer relaciones de dependencia de los gobiernos locales, que estuvieran dispuestos a vincularse con la política de la alianza occidental. Sin embargo, muchos movimientos políticos consideraban que la única garantía de independencia en el mundo postcolonial, consistía en mantener la neutralidad.

Desde el fin de la segunda guerra mundial y con el proceso de independencia, se habían catalizado los cambios en la sociedad y en la política de los países árabes, soplaban nuevos aires, esperanzas de una nueva vida, manifestada fundamentalmente a través del fortalecimiento de la idea de la unidad árabe. En 1945 y tras una serie de conversaciones y negociaciones se había creado la Liga de los Estados Árabes, a la que habían adherido los 7 países que entonces contaban con cierta libertad de acción: Egipto, Siria, Líbano, Transjordania, Irak, Arabia Saudita y Yemen y a la que progresivamente se irían sumando los otros. La situación de Palestina y Argelia iban a ser sus primeras preocupaciones.

De esta manera,  la década del 50 y  el mundo bipolar que estableció la guerra fría, confirió una dimensión nueva a las relaciones entre los Estados árabes. “El deseo de una unión más estrecha entre ellos había llegado a ser parte del lenguaje común de la política árabe; era ahora tema de debate si dicha unidad debía cristalizar en el marco de un estrecho acuerdo con las potencias occidentales, o al margen de las mismas”

( Hourani,1992, p379).

En 1952 se produce la caída de la monarquía dirigida por el rey Farouk en Egipto, a manos de un golpe de estado dirigido por un grupo de oficiales del ejercito encabezado por el general Mohamed Naguib, quién será reemplazado en 1954 por la figura de Gamal Abdel Nasser. Nacionalista árabe y propulsor de lo que se conoce como la ideología Panarabista, Nasser se dedica a la restauración de Egipto y a su independencia.

Desde su construcción en 1869, el Canal de Suez constituía para las potencias occidentales una zona estratégica de seguridad bajo su control. A su importancia como vía comercial para Francia y Gran Bretaña, se agregaba su valor para ésta última, como defensa de las comunicaciones con la India. Un acuerdo anglo-egipcio en 1936 permitió a los ingleses mantener una base militar y un gran centro de suministros en la zona del canal, tratado que debía expirar en 1968. La importancia militar del canal quedó en evidencia durante la segunda guerra mundial, por lo que los británicos se estacionaron permanentemente en la zona. Pese a la pérdida de la India en 1947, el valor estratégico del canal aumentó con el alto tráfico del comercio de petróleo. Según Yergin: …”el canal era la conexión crítica en la estructura de la posguerra del sector petrolero internacional. Y era un paso marítimo de importancia única para las potencias occidentales, que cada vez dependían más del petróleo del Oriente Medio”( Yergin, 1992,p 64). Para 1955, el petróleo representaba las dos terceras partes del tráfico total del canal y, a su vez, dos terceras partes del petróleo destinado a Europa pasaba por él.

Nasser imprimió a Egipto una política de no alineamiento, lo que le permitió formar a su alrededor un bloque de Estados árabes no alineados. Una manifestación de esta política fue la estrecha relación que se estableció entre los principales partidarios del concepto de no alineamiento, India y Yugoslavia. A su vez, Nasser concertó un acuerdo de suministro de armas con la URSS y sus aliados, lo que quebró el control sobre la provisión de armas a Israel y los árabes que EEUU, Gran Bretaña y Francia habían intentado mantener.

En este contexto, el ascenso de un gobierno egipcio fuerte, que contaba con su propio suministro de armas y que atraía los sentimientos nacionalistas de los pueblos árabes pasando por encima de sus gobiernos y que expresaba un apoyo decidido al pueblo palestino y que suministraba armas y pertrechos al FLN argelino, fue percibido por las potencias occidentales e Israel como una seria amenaza a su posición colonial de dominio.

En 1956, EEUU que había estudiado la posibilidad de prestar ayuda financiera a Egipto, junto con el Banco Mundial, con el objetivo de construir la represa de Assuan de pronto retiró su oferta. En respuesta, el gobierno egipcio nacionalizó el Canal de Suez y se hizo cargo de su administración. El resultado fue un acuerdo secreto entre Francia, Gran Bretaña e Israel para atacar a Egipto y derrocar a Nasser.

En Octubre del mismo año, las fuerzas israelíes invadieron Egipto y avanzaron hacia el canal de Suez. En cumplimiento del acuerdo establecido, Gran Bretaña y Francia enviaron un ultimátum a Israel y Egipto exigiendo que se retirasen de la zona del Canal. Ante la negativa de Nasser, las fuerzas militares de ambas potencias intervienen. Sin embargo, bajo la presión de EEUU y la URSS que no podían aceptar decisiones unilaterales sin previa consulta y consideración a sus intereses, la hostilidad mundial que genera la acción y el peligro del derrumbe financiero ante el bloqueo egipcio del Canal, las tres fuerzas se retiraron. Las ascendentes superpotencias habían aclarado cualquier duda en torno a cual era la estructura vigente del nuevo orden mundial.

Los resultados del conflicto no se hicieron esperar. Nasser, vencedor político en la crisis, consolidó su imagen ante el Mundo Árabe y la comunidad internacional. También se profundizó la división entre los países árabes que lo apoyaban y los que consideraban peligrosa su política. La división se tradujo en un factor de conflicto interno. En 1958, estalla una guerra civil en el Líbano y paralelamente una lucha de poder entre grupos políticos sirios llevó a una parte de ellos a llamar a la unión con Egipto. Concertada la unión, los dos países se fusionaron en la República Árabe Unida.

            Ante este panorama, los reinos Hachemitas de Irak y Jordania, crearon una unión rival, pero la combinación de descontentos y protestas internas, alentadas por el llamado de la RAU que apuntaba a la creación de un nuevo orden en el Mundo Árabe de independencia y unidad, condujo a la ocupación del poder en Irak por un grupo de oficiales militares. El rey y la mayoría de su familia fueron ejecutados y el país se convirtió en una república. La familia Hachemita perdió la esperanza de representar el rol principal en la política árabe, pese a que una de sus ramas continúo gobernando en Jordania.

La reacción occidental fue inmediata. La nueva revolución determinó el envío de tropas norteamericanas al Líbano y británicas a Jordania, con el fin de estabilizar una situación que se presentaba como incierta. Ambas fuerzas se retiraron pronto, y por lo que concierne a Gran Bretaña el episodio señaló el fin de su papel activo y principal en la política árabe.

A pesar de la perspectiva que la revolución Irakí podría conducir a la incorporación del país a la unión de Egipto con Siria, la división de intereses hegemónicos entre Bagdad y El Cairo se manifestó rápidamente, lo que frustró la iniciativa. En el marco de la RAU, tres años después los intereses discrepantes condujeron a un golpe militar en Siria en 1961 y la disolución de la unión. A pesar de estos hechos, Gamal Abd al-Nasser se mantuvo ante los ojos de los pueblos árabes y de gran parte del mundo exterior, como el símbolo del movimiento de los pueblos árabes hacia una unidad más amplia y la verdadera independencia.

La crisis de 1967

  En Siria, el partido Baath se adueñó del poder en 1963, primero en manos de civiles y luego encabezado por los militares que adherían a la organización. En Irak, el gobierno de oficiales instaurado por la revolución de 1958 fue reemplazado por uno más inclinado al partido Baath y al nasserismo, pero las discusiones para lograr la unidad de los tres países siguieron revelando las diferencias de intereses y de ideas entre los tres países. En Sudán, un golpe militar que había tomado el poder en 1958, encabezó un gobierno que se centró en una política de neutralismo y de desarrollo económico, hasta que en 1964 la presión popular reestableció un gobierno parlamentario. En Argelia, el primer gobierno después de la independencia encabezado por Ahmed Ben Bella, fue seguido en 1965 por otro más comprometido con el socialismo y el neutralismo encabezado por Boumediene. Se mantenían las monarquías en Marruecos, Libia, Jordania y Arabia Saudita, mientras Túnez, mantenía una posición ambigua gobernado por Burguiba como jefe de un partido nacionalista de masas pero hostil a la ampliación de la influencia egipcia.

La década del sesenta, está marcada por el hecho de que los recursos petroleros de los países árabes llegan a ser cada vez más relevantes en la economía mundial, hecho que influye notoriamente sobre las sociedades de los países productores. Hacia mediados de la década  los cinco países productores más importantes eran Irak, Kuwait, Arabia Saudita, Libia y Argelia, los que tenían ingresos  oficiales de alrededor de  2000 millones de dólares anuales. En 1964, una revolución de palacio remplazó a Saud, hijo de Abdel Aziz, que se había convertido en rey de Arabia Saudita a la muerte de su padre, por su hermano Feisal(1964-1975), ante las presiones por construir una infraestructura más moderna en el país.

El rol de la península se modifica en dos maneras importantes. Por una parte, Arabia Saudita y los países del Golfo comenzaron a usar su riqueza para alcanzar una posición de mayor influencia en los asuntos árabes. Por otra, sus sociedades en proceso de cambio comenzaron a atraer gran número de emigrantes, dado sus poblaciones más reducidas en relación a los otros países petroleros y lo pequeño de sus capas educadas. Estos emigrantes fueron un factor de difusión de las ideas nacionalistas y pro palestinas, lo que alentó a Nasser a pensar la posibilidad de usar la riqueza  de los países petroleros para crear un sólido bloque de países árabes bajo liderazgo egipcio.

En 1964, la Liga de los Estados Árabes crea la OLP bajo su control, sin embargo, en ésta época se había formado  una nueva generación de palestinos educados en Beirut y El Cairo que darán origen a los nuevos movimientos políticos palestinos decididos a actuar en forma totalmente independiente de los países árabes y que en 1965 comienzan las primeras acciones guerrilleras. La desastrosa derrota de los ejércitos árabes en 1967 dará el impulso definitivo para la conformación de un movimiento nacional palestino independiente: el nacionalismo árabe había fracasado.

El 5 de junio de 1967 Israel ataca por sorpresa a Egipto, Siria y Jordania. La ayuda de EEUU había aumentado significativamente su fuerza económica, complementada con las contribuciones de judíos de todo el mundo y las compensaciones que cobraba a Alemania Occidental. “ También había consolidado la fuerza y la experiencia de sus fuerzas armadas, y especialmente de la aviación. Israel sabía que era  militar y políticamente  más fuerte  que sus vecinos árabes. Frente a las amenazas de esos vecinos, la mejor táctica era hacer gala de su fuerza. Ello podía contribuir a un acuerdo más estable del que se había alcanzado hasta el momento, pero en esto subyacía  la esperanza de conquistar el resto de Palestina y concluir la guerra inacabada en 1948”(Hourani, 1991, p326). En menos de seis días, Israel ocupó la península del Sinaí, la Margen Occidental del Jordán incluida Jerusalén oriental, la franja de Gaza y las alturas del Golán.

La crisis de 1967, señala el primer intento árabe de utilizar el arma del petróleo. A esa fecha tres cuartas partes del petróleo occidental venía de las regiones árabes de Oriente Medio y del norte de África. A diferencia de la crisis de Suez, ahora el problema no era el transporte sino la producción. El 6 de Junio, un día después que comenzaron las hostilidades los ministros del  petróleo árabe hicieron un llamado al embargo petrolero a los países que apoyaban a Israel. Arabia Saudita, Irak, Kuwait, Libia y Argelia, prohibieron los envíos a EEUU, Gran Bretaña y en menor grado a Alemania Occidental. Hay quienes plantean la tesis de que la decisión de los países árabes exportadores habría respondido más bien a “…problemas dentro de sus propias fronteras, huelgas de los trabajadores de los campos, tumultos, sabotajes y por su temor a la capacidad de un Nasser (aunque estuviera políticamente disminuido) para levantar a las masas y convocarlas a las calles…”( Yergin, 1992, p754). Finalmente, el déficit fue compensado con el aumento de la producción en EEUU en casi un millón de barriles al día, Venezuela cuatrocientos mil, Irán doscientos mil e Indonesia. El embargo resultó ser un fracaso y los países árabes tuvieron que aumentar su producción para mantener su participación en el mercado. En definitiva, el temor a la escasez produjo un nuevo excedente.           

La crisis de 1973      

  Después de la derrota de 1967 la causa palestina toma un rumbo propio, perdiendo progresivamente el carácter panarabista que la había caracterizado. En 1968, los movimientos de resistencia palestina reemplazaron a Ahmed Shuqairi en la conducción de la Organización para la Liberación de Palestina. El discurso revolucionario de estos entró en contradicción con los regímenes árabes, agudizando los problemas en la sociedad árabe. Los incidentes guerrilleros con Israel, tanto desde El Líbano como Jordania, generaron los primeros conflictos. En ambos casos intervino para mediar Nasser, que pese a todo mantenía su influencia entre los árabes. En 1969, el gobierno libanés y la OLP establecieron los límites en que los palestinos podían operar desde el sur del Líbano. En 1970, Jordania ataca los campamentos de refugiados palestinos y se enfrenta a los movimientos palestinos en el episodio conocido como 'septiembre negro', donde cientos de civiles palestinos perdieron sus vidas, mediando finalmente el presidente egipcio.

La muerte de Nasser después de la crisis en Jordania, supuso para muchos el fin de una era de esperanza para un mundo árabe unido y renovado. Paralelamente, una serie de cambios sobrevinieron en varios países árabes. En Libia, oficiales liderados por el coronel Kadafi derrocaron a la monarquía, en Siria el gobierno fue reemplazado por un grupo de oficiales también del partido Baath, encabezados por Hafez el Assad, en Irak tomó el poder Saddam Hussein.

En Egipto Nasser fue sucedido por Anwar Sadat, quién daría un vuelco a la política exterior egipcia al pedir el retiro de su país de los técnicos y asesores rusos. Su objetivo era poner fin a una serie de guerras con Israel, que no creía que los árabes pudieran ganar, mediante negociaciones directas apadrinadas por EEUU. Con ello, se eliminaría la influencia de la Unión Soviética en la zona y Egipto sería un aliado confiable de Estados Unidos, recibiendo así, su apoyo económico.

En efecto, la crisis de 1973 fue una guerra limitada, sin vencedores ni vencidos, dado que tras la sorpresa del ataque egipcio y sirio y su incontenible avance, Israel, gracias al puente aéreo de suministro norteamericano, logró recuperarse y montar una contraofensiva que a lo menos en el frente sirio hizo retroceder a estos hasta Damasco,  pero demostró en el lado árabe una planificación cuidadosa y una seria determinación. Sadat, había logrado conmover a las potencias para una solución negociada. El conflicto concluyó con un alto al fuego impuesto por las superpotencias, motivado principalmente por lo que significó el uso, ésta vez con éxito del arma del petróleo. La situación de los últimos años había creado las condiciones propicias, dado que la demanda de petróleo había crecido significativamente, por el aumento de las necesidades de los países industrializados, frente a los niveles de producción. Los países árabes productores de petróleo decidieron reducir su producción mientras Israel ocupara tierras árabes. Arabia Saudita impuso un embargo total a EEUU y Holanda, este último por ser considerado el país europeo más favorable a Israel y a la vez un centro del mercado libre del crudo.

La maniobra se enmarcó en una planificación estratégica en el marco de la OPEP, para lograr aumentar las ganancias de los países exportadores y fortalecer su posición frente a las compañías. A fines de 1973 la OPEP aumentó los precios en casi un 300%, lo que sacudió principalmente las economías de Europa y Japón. Esto, ha llevado a plantear a algunos la tesis de una intervención o complicidad norteamericana dada la mayor dependencia de estos países del petróleo árabe. El cuantioso aumento de las rentas anuales de los países exportadores entre 1973 y 1978 queda ilustrado en las siguientes cifras:

  - Arabia Saudita de  4350 millones de dólares a 36000 millones

                - Kuwait               “  1700       “        “      “        a   9200    “

                 -Irak                     “   1800      “        “      “        a  23600   “

                 -Libia                   “   2200      “        “      “        a    8800   “

Desde una perspectiva política, la crisis de 1973 condujo a los acuerdos de Camp David entre Egipto e Israel. Los objetivos de Sadat ya han sido expuestos, pero para el gobierno israelí de la época encabezado por Menahem Beguin estos eran distintos. Alcanzar la paz con Egipto, incluso al precio de retirarse del Sinaí, significaba neutralizar al país más fuerte y con mayor peso específico en el mundo árabe, de manera de “… quedar con las manos libres para el objetivo esencial de su política: implantar a los colonos judíos en los territorios conquistados en la orilla occidental y anexionarlos gradualmente, y poder hacer frente de forma eficaz a cualquier oposición por parte de Siria o la OLP”(Hourani, 1991, p331).

En una mirada global, lo que parecía una mayor independencia política y económica, fue el primer paso hacia una mayor dependencia del Mundo Árabe de Estados Unidos. Las relaciones entre Egipto y Estados Unidos se consolidaron, recibiendo el primero una considerable ayuda económica y militar. El costo para Egipto en el concierto árabe fue su aislamiento y su expulsión formal de la Liga Árabe. Sin embargo, las ventajas del acercamiento a EEUU motivo a que otros Estados, como Jordania, Marruecos, Túnez y sobre todo los países petroleros de la Península Arábiga, siguieran sus pasos en este sentido.

En suma, los resultados de la crisis consistieron en el descenso de la influencia tanto egipcia como siria en la región del Mashriq, el ascenso de la influencia en las relaciones inter-árabes de las llamadas petromonarquías y el predominio norteamericano sin contrapesos en la región. Serán ahora principalmente, Arabia Saudita e Irak, quienes disputarán tener el liderazgo en el Mundo Árabe. En este sentido 'El Cairo y Bagdad habían invertido sus papeles, como si dijéramos: en la década de 1950 fue el primero el que pidió insistentemente la no alineación mientras el segundo deseaba seguir las indicaciones de Occidente, usar el poder de los aliados de tierras lejanas para aplastar a sus rivales. Ahora era El Cairo el que deseaba la presencia, el patrocinio y el poder de los aliados distantes'(Ajami, 1983, p 259).

Comentario final

  El siglo XX ha mantenido a los árabes en medio de una crisis histórica gigante, golpeados por poderosas fuerzas externas que han hecho que su mundo sea un punto clave y expuesto. Por otra parte, las respuestas y búsquedas ideológicas y políticas por conformar un orden regional estable han sido muchas, pero han fracasado. “ En cualquier otro lugar, las agitaciones de otras sociedades no habrían suscitado tanta inquietud. Occidente se habría acomodado a ellas. Pero, he aquí que el mundo árabe, por un azar geográfico, es un vecino cercano de Europa  (es el Próximo Oriente); por un azar geológico, contiene una riqueza estratégica indispensable para la economía occidental; por la historia, ha estado íntimamente ligado al destino de occidente y, por la emigración, forma parte de su horizonte”(Khader, Bichara, 1988, p15).

La caída del muro de Berlín, la constitución de un sistema internacional monopolar, con una superpotencia que tiende a dominarlo y controlarlo todo,  un mundo que camina hacia la mundialización y homogenización de las formas de vida y la cultura, constituyen un contexto turbulento, en que cada día resulta más complejo encontrar una vía propia de desarrollo económico, social cultural y político. La actual crisis internacional y la inminente invasión norteamericana a Irak así lo confirman

Bibliografía

1.- Ajami, Fuad : Los árabes en el mundo moderno, FCE, Mexico,1983.

2.- Abdel Malek A., Belal A, Hanafi H. : Renaissance du monde arabe, Duculot Ed.,   

      Gembloux, Belgica,1972.

3.- Hourani, Albert : Historia de los pueblos árabes, Ariel, Barcelona, 1991.

4.- Hourani, Albert : Historia de los árabes, Ariel, Barcelona, 1992.

5.- Khader, Bichara : El Mundo Árabe ante el 2000, Editorial CantArabia, Madrid, 1988

6.- O’Connor, Harvey : La crisis mundial del petróleo, Ed. Platina, B. Aires, 1963.

7.- Valabrega, Guido : La Revolución árabe, FCE, Mexico, 1982.

8.- Yergin, Daniel : La historia del petróleo, Vergara Ed., B. Aires, 1992.