Presentación de Antonio Ferrada.

RAMÓN RIQUELME, PREMIO MUNICIPAL DE ARTE, ILUSTRE MUNICIPALIDAD DE CHILLAN, 1999

                                                                                                por Antonio Ferrada

1. LA VOZ DEL POETA

     Ramón Riquelme Acevedo nació en Concepción en el año 1933, iniciando su voz poética en 1965, año en que se publican sus primeros textos. La formación cultural, política y humana la vivió intensamente en esta vecina ciudad. Sin embargo lo encontramos a mediados de los años 70 en Quinchamalí, para edificar un mundo fracturado por el cambio de régimen político, ese tiempo en que el hombre libre -como Ramon- resultaba ser una amenaza.

       Escribir ha sido la lucha permanente de Ramón Riquelme; como periodista nos ilumina con su prodigiosa memoria en datos, fechas y recuerdos asombrosos; como poeta un hombre que crea en pocas líneas un clima intenso, sentencioso, fino y culto. Una búsqueda por definir un mundo que se escapa de las manos a cada instante, una posibilidad que se esfuma y que duele por ello. Unos sueños por ser hombres mejores para un mundo más humano.

No le basta instalarse en la ciudad (barrios, plazas, cafés, paseos peatonales, librerías), además va al encuentro con la tierra (los cerros, el río, las plantas); Ramón Riquelme es un poeta retirado del espacio urbano por opción de vida: hoy es un ciudadano de Quinchamalí, un lugar para sanar las heridas, un lugar donde la tierra habla. Así pues, el diálogo y el silencio han permitido el desarrollo de una obra poética incesante, mítica y marginal. Riquelme podría haber cabido en el olvido como tantos otros, pero su capacidad de comunicación con los más diversos medios (cartas, recados, teléfono, señales), su permanente preocupación por las realidades y los papeles, han hecho nacer de él una poesía que deslumbra por su amor a la vida, al silencio más secreto y al amor más imposible. Es hoy un poeta incansable, de profunda disciplina, de pensamiento libre, dispuesto a servir:

«Me despertaron para trabajar: amanecía sobre los cerros. Desde entonces he venido hablando, escribiendo, trabajando para que las rosas vuelvan a tener el mismo color»

                                                                                                (LA LUCHA PERMANENTE)

II. LA OBRA DEL POETA

            Las primeras publicaciones de Ramón Riquelme datan de 1965, cuando se le incluye en “Treinta años de poesía en Concepción” (Selección de Jaime Giordano y Luis Antonio Faúndez en Atenea: Julio-septiembre de 1965, Año XLII, Tomo XLIX). Aparecen allí sus poemas: «La sopa de los domingos», «Réquiem», «Sexteto en tres movimientos», «Los castigos» y «Anulación del sueño».

El mismo año aparece su folleto Pedro, el ángel (Colección El Maitén, 9, Concepción, 1965).

La Revista Arúspice publica, en 1967, “Mano alzada”, “Voz lenta”, “Stacatto” y “Hotel de France” (Números 5-6).

La Revista Tebaida, en Arica, le incluye seis textos en 1969: “Cruzamiento”, “Evocación del sueño”, “Dolorosa”, “Depresión”, “Invernadero·” y “Agresivo”.

Un breve libro, Obituario, se publica en La Serena, en el año 1971, con los siguientes poemas: “Obituario”, “Suciedades”, “Desencuentro”, “Masacre”, “Autocrítica” y “Tercio”.

En 1973, en la Revista El Muro, publicada en la cárcel de Chillán, publica poemas bajo ese mismo título.

El redescubrimiento de Ramón Riquelme comienza en varios diarios regionales y revistas artesanales en diversos lugares del país, como La Gota Pura y La Bicicleta (Santiago), Camino (Los Ángeles), Tentativa (Chillán); incluso en el extranjero como en San José de Costa Rica, Mälmo-Suecia y Toulon-Francia.

PUBLICACIONES

-Pedro, el Ángel: Concepción, Colección El Maitén, 1965.

-Obituario: La Serena, 1971.

-Ofertorio de Cenizas: San José de Costa Rica, 1980.

-Artículos y Poemas: Los Ángeles, Ediciones Camino, 1983.

-Poemas: Antofagasta, Ediciones Guerra 33, 1983.

-Los Castigos: Santiago de Chile, Ediciones El Maitén, 1984.

-Clemátides: Concepción, Cuadernos de Movilización Literaria, Nº8, 1986.

-El Jinete Azul: Concepción, Ediciones Sur, 1988.

-Tango: Chillán, Ediciones Tentativa, 1988.

-Calles Circulares: Concepción, Ediciones Etcétera, 1989.

-Los Días Oscuros: Concepción, Ediciones Etcétera, 1992.

-Tres Poetas: Concepción, Ediciones Etcétera, 1996.

-Seis Poetas: Concepción, Ediciones Etcétera, 1997.

-Instalaciones: Concepción, Ediciones Etcétera, 1997.

-Los Días de la Ceniza: Chillán, Ediciones Tentativa, 1997.

INÉDITOS

-Aproximación a la Estrella Mayor

-Tarjetas de Arte

 

III. RAMÓN RIQUELME EN CHILLÁN

     De residencia en Quinchamalí, aldea alfarera distante a 30 kilómetros de Chillán, lo encontramos en la quinta “El Pensamiento·”, junto a Tuly Ulloa, su compañera de toda la vida, rodeados del trabajo de la tierra, la greda y las plantas. Allí recibe regularmente a sus amigos de todos lados, quienes buscan el diálogo, la palabra justa y la vida que se construye todos los días. Sus viajes a Chillán son programados, de acuerdo a una lógica que sólo entienden los amigos de Ramón: entrega sus notas críticas al Diario “La Discusión”, visita a sus amigas de la Librería Universitaria, El Café Europa, el amigo de los diarios y revistas, manteniendo vivo el desafío de las Ediciones Tentativa, un proyecto editorial creado junto al autor de estas líneas.

El día luminoso es una síntesis de la obra de Ramón Riquelme que, como el viento que llega sin aviso, nos lleva a conocer los caminos de “La lucha permanente”, “Instalaciones”, “El sol sobre el cuerpo”, “El nacimiento del día” y “El escritor y sus delirios”.

                                                                                                       Chillán, junio, 1999.

Antonio Ferrada A, C-hillán, junio, 1999.

El día luminoso, poemario de Ramón Riquelme.

 

I. LA LUCHA PERMANENTE

LA LUCHA PERMANENTE

Me despertaron para trabajar: amanecía sobre los cerros. Desde entonces he venido hablando, escribiendo, trabajando para que las rosas vuelvan a tener el mismo color.

LOS CASTIGOS I

Castigo por mi soberbia. Así sucede cada día. Los dientes se me caen, el pelo pierde su raíz, los ojos no proyectan la luz, las manos no escriben, el sexo no se despereza.

II

Castigo por mi gula. Dios rechaza el placer de comer pero yo estoy por este placer. Corro por las calles, levanto los brazos, pido dinero y corro hasta las pastelerías y los mercados para recibir los alimentos, los propios y los ajenos.

III

Castigo por mis deseos. Soy un árbol joven que vive en compañía de mujeres núbiles, de mujeres frígidas, de aquella cuya semilla ha sido secada por el viento. Por las mañanas recorro los mercados tratando de abrazar piernas. Por la tarde veo venir los sexos hasta mi tienda. Por la noche cojo mis redes vacías. Debo acudir a mi propio cuerpo para cumplir con el rito.

LA SOPA DE LOS DOMINGOS

Como una mancha azul como un dedal rojo los pobres esperan la sopa. Viene hasta la boca abierta como un candado negro. Penetra hasta la ciudad húmeda. Pero el hambre crece como un gigante de mil ranas azules. Los pobres reciben cada día esta sopa. Detrás crece el silencio.

REQUIEM I

Nadie quería que llegara. Todos habrían alzado sus brazos para impedir su llegada. Cada uno pensó que pudo evitar su arribo pero las voces arañaban el aire golpeaban las hojas amontonadas trataban de sacarle palabras al silencio.

II

Vino galopando por los cerros cargado de rosas rubias, pero no se atrevió a mostrar el rostro, tuvo miedo de que alguien lo viera asomarse sobre los árboles que cortaban el camino. Ocultó sus manos durante el día. Atravesó zanjas y bailó sobre el agua. Después durmió de espaldas a la arena cubierta de ojos piedras.

III

Sobre el amanecer las palabras llegaban a la ciudad, bajaban hasta la plaza. Las puertas abrieron sus ojos. Los dados echaron a correr por las calles.

IV

Entonces aquel hombre fue llevado y traído por los gritos que habitaban las arcadas. Entre las nubes y el sueño, entre las luces y el sol, aquel niño fue despertado.

V

Todo fue viniendo como si un rayo naciera desde la madera. Avanzó sobre la noche y la poseyó entera. Le destruyó los vestidos. Convirtió su cuerpo en pequeñas aldeas donde la sangre ya no fue roja ni verde ni ocre ni opalina, donde la sangre fue nada, fue vacío, fue silencio.

VI

Los que cerraron sus puertas a su paso conocían su voz, habían palpado su voz. Sobre las colinas mojadas estaban los sueños abiertos y callados. Las hojas negras habían visto su muerte y se lo dijeron al viento.

TERCERA CLAVE

A veces se hace necesario caer de espaldas sobre el bullicio. Romper con la lanzas y flechas los trabalenguas nacientes en la raíz del pelo. No nos seduce este girar como aspas de una rueca gastada. No nos complace lo rítmico del aburrimiento. No nos complace la glotonería de la vanidad. Por último se quiere revisar las voces antiguas, se quiere hundir los pies en el agua de los ríos celestes. Se quiere el silencio para escapar al sexo seco. Viento, recibe mi llanto. Agua, recibe mis gritos. Sol, recoge mis heridas y quema la cara de los que afean mi alegría, de los que cruzan las manos para no recibir mis frutos.

EL LIBRO DEL CONSPIRADOR

La muchacha me pasa e libro: contiene las primeras normas para romper los muros que aprisionan la ciudad.

R Y M

Soy como el apóstol Pablo. Han venido a despertar mi conciencia dormida y por eso digo: no debo detenerme.

MANO ALZADA

Mano alzada sobre el rostro gastado de la anciana. Mano alzada sobre las cadenas del barco destruido este amanecer. Mano alzado para que mis hermanos levanten la voz.

VISITACIÓN DE LA ESPOSA

Corríamos por el patio como liebres enloquecidas por el sol. Entonces te vi saliendo de las aguas para saludarme.

EJERCICIO MATINAL

Alzar las manos sobre la cabeza, rascarse las orejas, fumarse un cigarrillo, doblarse sobre las piernas, esperar al guardia para la nueva sesión de tortura.

MASACRE

Ya no queda nada de tu cuerpo; los que alzan los bastones han cumplido la tarea.

ESTATUARIA

Todos esperábamos el fin del mundo; cuando en el patio de la prisión nos leyeron las sentencias creíamos que el mar se había abierto para nosotros pero Él nos abrió la luz entre las sombras.

DESTRUCCIÓN DE LA PERSONALIDAD

Me fueron destruyendo mi personalidad como si estuviera en una campana de vidrio; al final de esta historia ya no sé cómo me llamo; sólo puedo testificar que soy un queltehue muerto de hambre.

DIEZ ANOS

La ciudad se oscurecía cada vez más, en elegantes casas se preparaban listas de condenados a muerte, en elegantes oficinas se jugaba al mercado negro de dólares. No podíamos viajar hasta el pueblo en que vivíamos porque los autobuses ya no circulaban. La catástrofe se nos venía encima pero siempre jugábamos a la buena suerte de los dados y al dominó de todas las tardes.

SOBRE LA FALSIFICACIÓN DE LAS PALABRAS

Nos han cambiado todo el universo y tú lo sabes; la memoria se adecua a todos estos juegos y tú en la noche sueñas que escribes las murallas con palabras groseras sobré el emperador agónico.

LA PARADOJA

Todos mis amigos están ya muertos, convertidos en ceniza o viento; el agua ha bendecido sus huesos que ahora solamente serán un montón de polvo depositado en el marco de una ventana o en el lomo de un libro; siento el barro de este invierno igual al otro que aconteció al cataclismo; entonces las fieras preparaban su venganza y parecía que esto nunca sucedería.

 

II. INSTALACIONES

INSTALACIONES

La ciudad se desintegra en la búsqueda de un nuevo sitio donde el orden burgués pueda disfrutar sus múltiples cambios de piel.

EL MURO

I

El ojo quiere penetrar el muro. Nadie nos espera en la calle.

II

El muerto es devorado por el gusano y nadie lo sabe.

III

El barro habitando los zapatos. El hablante jugando con las nubes. Sobre el río el ángel escuchó el oratorio y se quedó dormido.

IV

La misa nos llevó a ese parque donde besamos el rostro de la doncella yacente.

V

La música en el cuarto, la comida ceremoniosa y mítica. Alguien sacó un conejo del sombrero y este salió sin orejas.

VI

El mar busca sus corrientes para dignificar al silencio. La palabra debe ser escrita para que tú la veas.

HOTEL DE FRANCE

Barco echado en las rocas de esta ciudad traída por los vientos hasta la humedad del río. Por aquí caminaste huyendo de tus sueños de diablos y serafines. Te reciben en la noche después del largo viaje, eres un desconocido en la ciudad, no te aventuras en sus calles por temor a olvidar tus sueños.

RITUAL DE LA EXIGENCIA

Cada día se reciben nuevas órdenes. Cada día se pierde más el mar. Cada noche el sueño termina otro sueño. Disponerse a comer. Proponerse beber. Desistirse de ir a un bar. Siempre se gira alrededor de cosas. Cosas externas. Cosas periféricas. Cosas de comer. Cosas de placer. Cosas.

 

III. EL SOL SOBRE EL CUERPO

EL SOL SOBRE EL CUERPO

El sol sobre el cuerpo establece sus fundaciones de calidez esas que abren los sentidos y nos conducen al cumplimiento del rito nocturno.

EL LABIO

El labio mordió el fruto y descubrió el mundo.

CUERPO A CUERPO

A Tulio Mendoza Belio

Como en una película de Kurosawa el hombre y la mujer lucharon desnudos en el centro de la cama todo el día y toda la noche si uno dominaba al otro sería el dueño del mundo por el resto de los años; ninguno de nosotros olvidará cómo los sentidos abrieron las exclusas y la semilla salió por todos los sitios en un gran río de cenizas.

ADIÓS A LA DONCELLA

A Kira Maldonado

Me han contado que te vas a una ciudad de lluvias donde no se conoce el sol. Qué haré para contarte mis historias de desamparo.

 

IV. NACIMIENTO DEL DÍA

NACIMIENTO DEL DÍA

Nació el día sobre el bosque humedecido, las piedras fueron bendecidas por el Padre que así perdonó los años de olvido.

ANULACIÓN DEL SUEÑO

Debo dejar que los ojos se vayan por el mar y por los cerros como jóvenes pastores. Tú estarás recogiendo piedrecillas junto al camino viejo.

EL VIENTO

El viento es nuestro hijo: corre con nosotros por los techos de la casa antigua, mientras las mujeres del lugar nos vuelven a contar todo ese juego donde la realidad es sueño o el sueño realidad.

LOS TRIGALES

Camina veloz el hombre entre los trigales. Los caballos quietos a la espera de la muerte.

EL AGUA

El agua en la mañana corta el sol a pedazos. El agua destroza la comunión de las piedras, el agua lava el pecado del anciano.

ENREDADERA

Te vas quedando en la casa como un pariente cercano: sabes todos mis secretos pero estoy tranquilo pues no delatarás mis malos pensamientos.

MALA MADRE

Cuelgas por los muros de ese edificio; allá abajo se ve la ciudad donde los lagartos son devorados por los gatos.

GLADIOLOS

Allí están cubiertos de maleza descansando sobre la cabeza de un corcel envenenado.

V. EL ESCRITOR Y SUS DELIRIOS

EL ESCRITOR Y SUS DELIRIOS

Qué vale más: escribir sobre el vuelo de las flores o asustar a los niños con la próxima catástrofe. Hoy ha venido un brujo a contarme cosas que ya me habían pasado.