Poemas inéditos de Reinaldo Jiménez

REINALDO JIMÉNEZ nace en Lima, Perú, en 1959. Vive en Buenos Aires desde 1963. Es editor del sello y revista de poesía tsé?tsé. Junto a Fernando Aldao tiene el proyecto atlánticopacífico, mix de poesía y música electrónica, con el que editó el cd la indefensión (2002). publicó, entre otros, los libros las miniaturas (Buenos Aires, 1987), ruido incidental/el té (Buenos Aires, 1990), 600 puertas (Buenos Aires, 1993), la curva del eco (Buenos Aires, 1998), la indefensión (Nueva York, 2001) y musgo (Ciudad de México, 2001), todos de poesía; los ensayos por los pasillos (1989) y reflexión esponja (2001) y la antología el libro de unos sonidos. 14 poetas del Perú (Buenos Aires, 1988). Como traductor del portugués, es responsable con Aníbal Cristobo de la edición argentina de sublunar, de Carlito Azevedo (2002) y tradujo los poros floridos, de Josely Vianna Baptista (Ciudad de México, 2001), entre otros. Los poemas que presentamos a continuación pertenecen al libro inédito un alcaudón.

 

ESCRIBO UN LIBRO LLAMADO BASTARDILLA. la mosca y otra polilla se pegan a la estera, es decir a la pantalla (tela) a la que adhiero: ¡incólume tea, tu pestañeo, a hierro mata!

pero roer es un decir, querer cribar un hambre llamado Libro: preña esta galaxia de ocasos y oscuras cosas que a su Gea gimen, un río de risas deletrea la muchedumbre que respiro.

reos astrales adentro, suele ocurrir, a las puertas del suceso, que por ser alga la gema de puro amor queme a la vuelta: en cada esquina se da la cita perdida que lleva en su seno

la marca de alguna letra, como en el anca, arco fangoso, de fuego, en el acre lamido de unánime animal, en esta pieza o en cualquiera de aquellas otras llamando.

borro ya amando más en lo que ignoro, tejo con oro del temor una serie de sierpes similares en parte y ensarte a unas sibilas roídas, oídas sílabas, pues quizás

hace frío: en cuánta constelación, bajo el khôl de la tiznada luz que años ha en el recodo se castiga, esculpe una melodía parecida al sol, y allá

se planta, sin acudir cantiga a la garganta, por advenir hasta la hora de la borra en el sarro de grumos donde la letra se cuece, ya ninguna, entre las patas

de araña de la aurora, o en confiscado devenir para que ahora sin mañana ni souvenir ni maña asome, a gatas con la hora lupa o con la entraña.

POR REPETICIÓN ESTE LIBRO AHUECA UN ABISMO ANTICIPADO, ensimisma y avispara al desocupador del desconsuelo. aquí el centro en un haz de fumarola, las vacías camisas reunidas en huelga, a la deriva apenas de caer, rendidas

a la cola eléctrica del día; los bichos se pegan, impactan rayas de insomnio contra la límpida mañana: heráclita, esta hora -ímpetu en blanco- arroja letras al ocelado río que descorre en abanico un voluble secreto, asoma

al resplandor con su proyecto de umbras, sube el volumen de somáticas guerras frías. así el devenir inclina: su bravata arrecia oceánicas preguntas: así un detenimiento, luego reinicio acuoso del milagro, adonde podría verse (pero

no sé ver) perfecta la espesura del envés que prima el radio de acción que infrasujeta, hasta que aquiétase, máscara en haces, lo idéntico. y estas frases: remolinos de remos sin orilla.

la semilla no descansa, entre veloces tratos es fiera herida, aunque espero, siempre, que la trama tragadora algo traiga: esa brisa nocturna premedita queda, sin fin, el humo de esto perdido en el intento si salta por no situar.

enciendo pues el foco y sobrevuela, hasta posarse tableteo de ráfagas: plata, late círculos simétricos, anamor sin foso los ojos fijos, quebradizos, la mariposa salió de mí; ahora desmira. desde los altos, la niña

súbita despierta anciana en medio de la llanura nocturna: alerta el maná y desde cuándo la parca despierta la acompaña, justo al borde de la cuna, llamando a su mamá, the moon, que estas cosas aún escucha.

HASTA EL BORDE DEL LIBRO NADIE LEYESE: ”si cerrara los labios, abriera el ojo, si hubiese alguien en mí, si alguien supiese hacia qué crece…”

las cacerías dejan huella, se sacude la piel de tierra de nuestras fiestas feraces y las calladas bestias comparten laguna antes de entrar a su Sahara Samsara Samsa: ”soy la erosión que te acapara, soy la rabia en oración…”

la última llave fue esta hoguera, y es ahora una espera a la margen del ara, donde no resta sino el ave del verbo que demora en su procura esta hora en que memoria enamorada ya moría.

al orar raer el calor del centro mente sinuosa  fiebre con mirar con pupilas de infante se contenta, como se apaga lo que antes horadara y a las liebres antes y ahora incanta: junto a la orquesta de chispas,

filtros de toda suerte de espacio para estar, otra vez, porque de pronto ésta, la lejanía, talla, constela el cuerpo clandestino de los frutos, la intestina batalla que aun doméstica dormida queda al lado de su bestia.

tan lento el pensamiento desconoce, sin pasaje los puentes se hacen, donde cruzar el roce es imposible pero letal sería no intentarlo. a tientas, también, extraña se hará extra la agonía, para que al laberinto dé un solo instante

roce de sinos, las sílabas del libro vertebrales.

EL TESORO (ORO) EN LA ISLA DE CARAS. lo inane del gesto, el ducto del eco por donde pasa la acción en cuanto nubes para pastar discursos.

pero el óxido su otra mitad afecta y la esfera rompiente de esperas, colibrí hacia el aura de Dafne, riega sus flores sin negarlas.

quepa un corazón que pareciera otra cosa, o rosácea pérdida entre horizontes hace instantes o cuando aparte las lianas:

confidencia y alta sed, los tiempos comparecen o se hacen agua ante la copia del espacio que no es todavía, o no será, o sólo encierra.

traído a raíz, en un tris de sombra: avisos de un gemelo espacio, me detengo a observar lo que fue- ra toma en cuenta, se da en el giro

de un sigilo espoleante, escuela furtiva que no deja signo, vuela en la llama de un siglo sin peso ni espesor, y perdura si rota

el momento unísono de mirarnos. nítido a destiempo gemino y escucho. esto estará ciego si persiste la hora, descuenta pasos: ¿desasirse es así?

el solo instante tiene orejas de liebre y patitas que afilan la huella: -ah, la piedad, la pieza entera que se hace llama, y los que tocan a la puerta

y quien se sienta no falta a la mesa del ocio ciego de goce, sin embargo, tal un acto que perdiese a los actores, el río arrastra

hasta el fondo de lesa morada, no merma y trae lo que devuelve y casi es momento de estirarse, salir ya de aquí, circundar la expectativa ovario de la duda,

rápido, para mezclar cenizas. se perfuman respuestas, se disipan. la noche tiéndese, su costa de esteras apenas finge tatuaje: está despierta.

RETORNO EN CAÍDA DE LA CENIZA AL HUESO, soltar la guerra quiero: adonde vaya, al paso en los recuerdos sale, lapsos, sarros de nadie.

dejar atrás todo dominio sin que la súplica estados de su espuela rija nuestras sangres mezcladas con tamices hijas de la hoguera.

pero en reinos del tributo una matriz sigue vedada: ante el propio iluminado, abismo su mirada, dios de sí absorbe ausencia, ración de alerta cada día.

en campo de minas de un minotauro tropecé, de ira mostré el colmillo o el escudo. su pupila de anciano simia era además la de una niña de un año.

con vergüenza pánica escurrí entre los puestos del mercado: así como el big bang sin el espasmo no sería, años luz eyaculan, el eco de pasos hace al recinto,

el gesto al destino: la resonancia en el acto, hueca permanece, lentitud de quien persigue: la duda nada sin el doloroso dorso del don de parir sabiéndolo:

¡bendita ira que despiertas, en tanto hachazo de certeza! aún innómine el desierto en que no supe ante la sacra flora prosternar, guirnalda de apenas ojos

aplacara al Tirano que roe, inseguro comedor de sus miembros: “cuánto más he de perderte, paciencia, en la santísima batalla que acapara!”.

pero sumido igual, en ileso hechizo de costumbres, esta danza trazo, muerdo el freno.

DESPIERTO PERFORADO POR LA LUNA el lóbulo frontal de un lobo suena y porque muda edad por dentro insomnio en anillos en Amnios

pero a la más frágil gruta se retira del miraje sierpe haz de un solo fauno otra vez fauce en ella misma te convierte

a su leche obscura tu semblante va doncella al otro semejante abismo siempre sigiloso y con vigilia

a tu lado despierto mutilado tiento a roerme en tu piedra el cerebro late y aglutina condiciones nexas y los nudos

aquellos de sonido filamentos cruzan luciérnaga certeza para hacerse al propio tiempo amor en su cautiva

por el sudario del ausente siglo los latidos ya dispersa la veranda si despierto filtrada luna el solo hueso

(una más que me hará hombre es decir pulpa que secreta insacia con la fija idea de esplendor acá debajo)

a la duración a sangre fría en el acto a este otro espacio despierto de frases atisbando todavía cierto no y no es sino:

¿viste la llena? su vecino soy e ido medio vuelto del reverso del envés acuario de zodíacos lugar tan estrellado