"Otro Cuento De Pájaros", relato

  • Soledad Fariña

Resumen

No sé por qué había una vez estábamos solas, mi madre y yo. Los demás no estaban; no sé si habían muerto o dónde se habían ido, pero nosotras ahí, todo el día ocupadas en los quehaceres de la huerta, lavando los rábanos recién desenterrados, vigilando que no se anegaran con el riego las lechugas cuando venía mucha agua de la acequia desde donde ellas bebían, y de ahí a chapotear al agua y otra vez a la huerta, y yo tras ella econtrándome con sus ojos sólo cuando obligada por algún quehacer se inclinaba hasta quedar a mi altura. Trataba yo entonces de escudriñar en su mirada la razón de ese incensante ajetreo, pero era sólo un instante; al momento ya estaban sus ojos altos, fijos otra vez en algún punto al que yo no alcanzaba. En ese ir y venir me iba nombrando los arbustos del jardín: tamarindos, retamos, arrayanes y de algunas flores: cardenales, clavelinas, achiras. A veces me esperaba detrás de un tarmarindo con un puñado de moras que de sus manos iban a deshacerse en mi boca. Otras veces me cantaba canciones muy antiguas. Entonces su voz se hacía ronca, como si estuviera llamando a alguien debajo de la tierra. Ella no hablaba mucho "se ponen las hojas machacadas, con el juguito y todo, en donde está el pasmo", decía contándome las propiedades del paico para curar el pasmo por herida, "no mucho, porque es muy fuerte" y yo veía su trenza coleteando a la espalda. Casi siempre su pelo estaba amarrado en una trenza, pero recuerdo bien la noche que se lo descubrí suelto.
Palabras clave Pájaros, Cuento
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Sección
Creación
Publicado
2000-01-01